OPINIóN

Editorial: Sin becas



Una de las primeras sorpresas de la proforma presupuestaria entregada por el presidente, Guillermo Lasso, a la Asamblea Nacional, tiene que ver con la reducción de los fondos destinados para la asignación de becas de los mejores estudiantes para que se preparen en las más importantes universidades privadas del país. Ante ello, las instituciones de educación superior Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), Universidad Católica Santiago de Guayaquil (UCSG), Universidad del Azuay, Universidad Laica Vicente Rocafuerte de Guayaquil, Universidad Católica de Cuenca, Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), Universidad Politécnica Salesiana del Ecuador y la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE), emitieron un pronunciamiento en el que expresan su preocupación y, sobre todo, su rechazo a la reducción a cero de las asignaciones estatales a estas entidades educativas.

El tema merece un amplio análisis de los sectores involucrados. Primero, el presidente Lasso le debe una explicación seria y profunda a los ecuatorianos. No puede enviarse la proforma presupuestaria así, de la nada, sin explicarle al país qué parámetros contiene y en qué consiste. El primer mandatario debe mejorar su línea de comunicación directa con el país, pues los habitantes de esta nación merecemos explicaciones de lo que pretende hacer el Estado con los fondos de todos los ecuatorianos. Solo así entenderemos, entre otras cosas, por qué tomó esta decisión el presidente Lasso. Ahora bien, es momento de que también el país entienda que el Estado debe dejar ese rol paternalista de una vez por todas de lado. En ese contexto, son las instituciones estatales CES (Consejo de Educación Superior) y Senescyt (Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Información) los entes que deben generar mecanismos para que las universidades privadas tengan fondos disponibles para atender también a los estudiantes de escasos recursos económicos con capacidades intelectuales idóneas para prepararse en sus aulas. Quizá y pueden ser financiadas esas becas con recargos a estudiantes que repiten asignaturas, o quienes se cambian de carrera, o quienes siguen dos carreras o más. Son múltiples las formas que pueden encontrar las universidades privadas para dar espacio a esas mentes brillantes que, lamentablemente, nacieron sin los recursos económicos necesarios para prepararse con la más alta calidad educativa.