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Pareja de abuelos apela a solidaridad ciudadana sobre todo por sus nietos


Hace cinco años la familia Hernández Guerrón vivía en Cuenca, pero debido al alto costo de vivir en esta ciudad se les hacía más difícil cubrir los gastos y con la llegada de la pandemia se quedaron sin trabajo.

Hace cinco años la familia Hernández Guerrón vivía en Cuenca, pero debido al alto costo de vivir en esta ciudad se les hacía más difícil cubrir los gastos y con la llegada de la pandemia se quedaron sin trabajo.

“Estaba arrendando, pero ya se me complicó porque ya no pudimos trabajar porque mi marido trabaja del día a día y los primeros meses fueron un encierro total y la cuenta del arriendo era bastante alta y nos pidieron la casa”, relató doña Magaly Guerrón, la matrona de esta familia.

Su esposo don Ángel, se quedó sin empleo por la falta de eventos y contratos, es entonces que decidió vender los chupetes antiguos, recorriendo las distintas calles del cantón junto a unos de los chicos.

“Él es payaso también no le han salido los contratos y comenzó a vender los chupetes antiguos y solo sacábamos para pagar el arriendo y nada más”, cuenta doña Magaly.

Esta labor no deja lo suficiente en ingresos para sobrevivir, comenta Doña Magaly puesto que en su familia son sus dos nietos: Miguelito de 10 años y Lupita de 7, además con su hijo.

“Mi hijo que vive con nosotros nos colabora un poco pero él también debe enviar para su familia”, dijo doña Magaly.

Esta familia vive en un terreno ubicado en la parroquia Nuevo Santa Rosa en la ciudadela El Bosque, es donde construyeron una vivienda, en un terreno que no es de ellos, pero la necesidad de resguardarse del sol, el frío y la lluvia y al no tener dinero para pagar arriendo, los llevó a tomar esta decisión, dijo.

“En este terreno voy a tener un año; este terreno era baldío, estaba botado, con ayuda del municipio que me dieron unas cuantas cañas y con mis hermanos logramos parar esta vivienda, pero me falta una pared que tapamos con plástico y pues el baño es improvisado”, describió.

Doña Magaly por eso apela a la solidaridad de la ciudadanía para mejorar su calidad de vida sobre todo por sus nietos que están en crecimiento y están estudiando.