OPINIóN

Editorial: Rápido desgaste



La Asamblea Nacional rompe récord en escándalos. No cumplen ni 100 días y ya tenemos al menos siete escándalos que involucra a sus legisladores en distintos hechos que no son del todo transparentes. El primero fue el asambleísta Ricardo Vanegas, quien tiene una empresa que mantiene contratos con la Contraloría. La segunda fue Guadalupe Llori, presidenta de la Legislatura, quien inició un proceso para la adquisición de vehículos de alta gama para la Asamblea y luego de la denuncia detuvo el proceso. Después fue Fernando Villavicencio, quien se “olvidó” de remitir a tiempo los informes de tan delicado tema como el juicio político a Pablo Celi. Posteriormente fue Rosa Cerda, quien pidió a sus partidarios que “roben bien”. Luego, la segunda vicepresidenta de la Asamblea, Bella Jiménez, por el pedido de coimas a cambio de cargos públicos; posteriormente Darwin Pereira, cuyo asesor habría gestionado cargos públicos; ahora Elías Jachero, quien dice que “a todos los que puedo los estoy ayudando de poco en poco”.

Es decir, cada dos semanas hay un nuevo escándalo que tiene al país estancado y no avanza en el trámite de leyes.

Por el bien del Ecuador, es el momento dejar atrás estas malas prácticas, separar a quien corresponda de los cargos respectivos y empezar a trabajar en lo que deben, porque para eso los ecuatorianos los eligieron en las urnas. Basta ya de escándalos. Basta ya de repartos. Basta ya de corruptelas. Es hora de trabajar por el bien del país. Y si se descubren más pillerías, que salgan a la luz y se pida la renuncia o se separe de su cargo a quien corresponda, no importa si es una secretaria, un asesor o un asambleísta. El Ecuador merece honestidad, transparencia y un baño de verdads. No podemos seguir así.

En mayo había la esperanza de que esta Asamblea venga con nuevos bríos para mejorar lo hecho por la Legislatura anterior, pero en apenas 100 días, es decir, algo más de tres meses, parece ser igual o incluso hasta peor que la anterior y eso no puede seguir así. El Ecuador no soporta más corrupción.