OPINIóN

Editorial: Inseguridad


¿Quién podrá defendernos? Van 97 muertes violentas en El Oro. Pese a que todavía no termina el año, la cifra supera a los fallecimientos en circunstancias de violencia ocurridos en 2020.

¿Quién podrá defendernos? Van 97 muertes violentas en El Oro. Pese a que todavía no termina el año, la cifra supera a los fallecimientos en circunstancias de violencia ocurridos en 2020 (año de pandemia, en el que hubo confinamiento) y todo el 2019, cuando no había pandemia. Pero los asesinatos son tan solo el colofón de la espiral de inseguridad y violencia que vive esta provincia. Porque también debemos tomar en cuenta el auge de los robos tanto a personas como de vehículos. Así también, en los locales comerciales y demás formas de generar zozobra en una colectividad que se siente indefensa ante la arremetida de los delincuentes. Los episodios son tristes, porque la Policía no atina a frenar la vorágine delictiva, como tampoco las demás instituciones involucradas en garantizar la seguridad ciudadana. Entre los machaleños y orenses existe incertidumbre, impotencia y también ira, porque sienten que sus autoridades no hacen nada por ellos.

Y no se trata con justificar su escaso, inefectivo, ineficiente o incipiente accionar con escuálidos argumentos como el hecho de que los fallecidos tienen antecedentes delictivos. ¿Qué significa eso?, ¿Qué el Estado es incapaz de garantizar el debido proceso y el respeto a los derechos humanos? Además, esos enfrentamientos a bala que se dan en la provincia pueden en algún momento involucrar a personas inocentes. No obstante, tomemos en cuenta que el asesinato a personas es la última instancia, porque en medio de esos asesinatos están los robos a cualquier ciudadano. Se acusa a organizaciones delictivas. Sin embargo, ¿Cuántas bandas han sido desarticuladas?, ¿Responde esa cifra a la inseguridad que se vive en las calles? El país en general necesita sentirse protegido y resguardado. No con ese temor de ahora, de no poder ir tranquilo a un banco a realizar una transacción, o a un almacén a adquirir lo necesario, mucho menos, caminar por la calle tranquilo. Pero ocurre todo lo contrario y las autoridades no dan la cara. Desestiman este tipo de cuestionamientos y creen que cuestionar su inacción simplemente es una persecución, una ofensa o una vendetta personal. El Oro clama por mayor seguridad, no soporta más delincuencia, más violencia ni más derramamiento de sangre.