OPINIóN

Editorial: Autoboicot



Fernando Villavicencio es un personaje polémico por naturaleza. Sus investigaciones publicadas en los portales La Fuente, Periodismo de Investigación y La Historia, dieron paso a que se descubriera la trama de Odebrecht por la que hoy está en la cárcel una parte del correato y otra, la más cobarde, se haya dado a la fuga. El asambleísta independiente también ha sido clave para enfrentar al sucesor de Rafael Correa, Lenín Moreno, con el icónico caso de Ina Papers. Hoy, al ser un asambleísta y presidir la Comisión de Fiscalización, sus investigaciones adquieren aún un mayor relieve, porque no quedan solo en el escándalo mediático, sino que, al menos al interior del Legislativo, las investigaciones son tramitadas por el órgano regular. Así es como ha sacado a la luz, a través de los mismos portales periodísticos, hechos como el de la segunda vicepresidenta de la Asamblea, Bella Jiménez, que derivaron en el allanamiento a sus oficinas en el primer poder del Estado. Un suceso inédito e histórico. ¿La Fiscalía allanó antes alguna vez un despacho de la Asamblea Nacional?

Aquí separemos dos momentos. El primero apunta al rol investigador de Villavicencio, y el otro, el rol legislativo del asambleísta en mención. En el primer ápice, sin lugar a dudas, ha desempeñado una labor eficiente que han permitido sacar a la luz estos acontecimientos. En el segundo, las falencias por poco han tirado al piso sus propias investigaciones. Por ejemplo, lo del juicio político a Carlos Pólit y luego el trámite previo al juicio político del defensor del Pueblo. En este último caso, sus acciones, o más bien inacciones, por poco permiten impunidad, pues soslayó permitir que el acusado esté presente en las comparecencias. Corrigió a tiempo, menos mal, sin embargo, la queja quedó planteada y con ello, la posibilidad de que Freddy Carrión considere que sus derechos hayan sido vulnerados.

El accionar de Villavicencio incomoda a un grupo de legisladores, por esa excesiva búsqueda de protagonismo que parece hacerle olvidar el debido proceso parlamentario, tan útil para llevar a buen puerto su rol legislador y fiscalizador. Cuidado y el boicot que denuncia provenga de él mismo y sus “descuidos”.