OPINIóN

Editorial: FMI


El presidente Guillermo Lasso anunció que esta semana llegará el dinero proveniente del Fondo Monetario Internacional, tan necesario para nuestro país, sin embargo, tan costoso a su vez, para todos.

El presidente Guillermo Lasso anunció que esta semana llegará el dinero proveniente del Fondo Monetario Internacional, tan necesario para nuestro país, sin embargo, tan costoso a su vez, para todos. Es que, lamentablemente, el primer mandatario repite los errores de sus antecesores: endeudarse. No obstante, la planificación del Ejecutivo es entregar al próximo dignatario un país con superávit económico. Es ambiciosa la propuesta del presidente Lasso, pero, lograrlo es difícil, más aún si tomamos que tiene una oposición sumamente activa, que cuida hasta el más minucioso detalle de lo que dice, y hasta de lo que no dice, para atacarlo. Entonces, la encrucijada es: ¿Cómo pretende Lasso cumplir su plan de gobierno sin subir impuestos, ni afectar a los más pobres? Él dice que haciendo que los que más tienen más paguen. La fórmula parece fácil, aunque, no lo es. Primero, por la astucia de los evasores tributarios: tienen sus domicilios de sus empresas registrados en paraísos fiscales. Segundo y lo más complejo: Cómo lograr que lo ofrecido no suene a demagogia, sino que se traduzca en hechos.

Pero hay otras disyuntivas. Por ejemplo: Cómo lograr que las medidas drásticas para reducir el gasto fiscal no deriven en desempleo, expansión de la pobreza y encarecimiento del costo de la vida, como pasó en Argentina con Mauricio Macri, por citar un ejemplo. Cómo lograr que la reducción de los subsidios no se transforme en una cadena de descontento social que solo permitirá que el populismo corrupto que representa el correato gane espacio otra vez. En medio está la falta de información al respecto. El presidente Lasso debe ser claro con los ecuatorianos. En qué consiste el aporte ($ 4.500 millones, una parte la entrega este año el FMI y la otra el próximo año). A dónde va a ir direccionado ese dinero (Lasso ha dicho que a los programas sociales, como por ejemplo, el de erradicación de la desnutrición infantil y los bonos que reciben los más pobres).

El mandatario dice ser enemigo de las cadenas, de las sabatinas, pues, según él, hablará con hechos. Eso es lo que espera la mayoría de ecuatorianos: hechos que les permitan encontrar empleo, darles sustento a sus seres queridos, ponerse al día en sus cuentas y estabilizarse económicamente.