OPINIóN

Editorial: Sin respuestas


El sector agrícola del país está abandonado. No hay respuestas oportunas, eficientes y concretas del régimen de Guillermo Lasso. Y aunque cada vez son más voces las que se suman al pedido de remoción de la ministra de Agricultura.

El sector agrícola del país está abandonado. No hay respuestas oportunas, eficientes y concretas del régimen de Guillermo Lasso. Y aunque cada vez son más voces las que se suman al pedido de remoción de la ministra de Agricultura, Tanlly Vera, lo cierto es que más allá de quién lidere esta cartera de estado, los problemas se han agudizado desde el actual gobierno. El sector arrocero, en resumen, dice que producir es más caro que vender. Por eso, prefiere almacenar el arroz de su cosecha y venderlo cuando el saco suba de precio, porque ese es su pedido. Eso se llama especulación y aunque todos los involucrados en la cadena productiva lo saben, parece que el MAG es el único que no se ha enterado. Subir el precio del quintal de arroz es lo más fácil. La ministra Vera cree que esa es la solución: dejar que el precio lo imponga el mercado. ¿Qué fácil y cómodo, verdad? Lo ideal, y planteado desde el propio sector arrocero, es la búsqueda de soluciones efectivas y largoplacistas, sin que esto afecte al bolsillo del consumidor: abaratar costos de producción. En ese contexto, su planteamiento es eliminar el impuesto a la salida de divisas (ISD) a los insumos, de esa forma, adquirirlos resultará menos caro y con ello, bajan los precios de producción. Pero eso no quiere hacer el gobierno. Ni siquiera lo propone la ministra Vera o el goberrnador.

En el caso específico de El Oro, regular los precios a través de lo que determine el mercado será, en resumen, el suicidio del sector arrocero, porque a diferencia de Los Ríos o Guayas, El Oro tiene el agravante de ser frontera. Entonces, a más de estar amenazados por los altos costos de producción, están acechados por el contrabando. Ya es de más conocido el incipiente control fronterizo que existe para reducir la llegada de, entre otros productos, arroz peruano a nuestro mercado. El arroz peruano, de contrabando, es similar al ecuatoriano en calidad, pero, sobre todo, y lo que más le interesa al ciudadano, es más barato. Pero de eso parece que ni se han enterado el gobernador, la ministra y hasta el propio presidente Lasso.