OPINIóN

Banano: Bonos por captura de carbono


Romel Chiriboga-Morocho

Las prácticas regenerativas agrícolas no son nuevas en la agricultura, pero si lo es, que el presidente Biden hable de ellas en su país, por ello, el secretario Tom Vilsack a través del USDA define los mecanismos de todo orden para traducirlos en documentos de seguimiento y trazabilidad para la cuantificación y certificación de carbono atmosférico retenido en las plantas y confinado una parte en el suelo de cultivo para acceder a los mercados privados de carbono centrados en la agricultura, acción que se desarrolla por la iniciativa de compensación a la labranza cero por el tipo de cultivo y su impacto en la calidad ambiental en Estados Unidos.

En Ecuador con el cultivo de banano la situación es muy simple sabiendo que los productores deben registrarse en el MAG para activar su operación agrícola, en el MAAE para su operación ambiental, en AGROCALIDAD para homologar sus certificados de buenas prácticas agrícolas y su POA en el caso de fincas orgánicas; por otro lado las compañías exportadoras y asociaciones tienen los registros de sus productores que han obtenido certificaciones de gestión que los vincula de alguna forma al control y manejo ambiental aunque no directamente a la cuantificación de carbono; sin embrago, en ese aspecto, estudios del CSIC-CESIIA ya han determinado la cuantificación de carbono atmosférico retenido en las plantas de banano por variedades y regiones en el Ecuador, herramienta útil que le permitirá al sector productivo bananero gestionar la venta del carbono atmosférico por compensación.

Ecuador limpia de la atmosfera un promedio de 9,6 millones de toneladas anuales de CO2 con sus plantaciones bananeras lo cual representa entre 154 a 386 millones anuales de dólares que los productores podrían recibir dependiendo de su área de cultivo y plan de manejo agrícola. Esta iniciativa debe ser asumida por el gobierno nacional como país ante sus homólogos que demandan de una oferta certificada y como regulador del mecanismo de distribución con miras a inyectarle al sector productivo bananero recursos de su propio esfuerzo y que por falta de gestión no se están aprovechado para el beneficio de los agricultores.