OPINIóN

La crisis de los contenedores


Jorge Largo Loayza

En el 2020 mover un flete de China a Ecuador costaba USD $3.000. Un año después cuesta más de USD $9.500. En un año el precio se ha más que cuadriplicado.

Detrás del espectacular aumento del valor de los fletes marítimos está la llamada “crisis de los contenedores”, es decir, una insólita escasez de espacio disponible para transportar los productos de Asia a Occidente.

A la falta de contenedores se suman los atascos que existen en los mayores puertos internacionales y los cierres temporales de algunos terminales marítimos chinos, debido a las estrictas medidas para controlar la pandemia de covid-19. Entonces ahora que la economía internacional ha comenzado a recuperarse y los consumidores de distintos países quieren más productos, el sistema de transporte naviero global está en apuros para satisfacer esa demanda.

Hoy es el tema central de uno de los problemas que preocupa a todas las industrias, crea nubarrones sobre la recuperación económica y pone en jaque al comercio nacional, generando una falta de insumos para casi cualquier sector económico pasando por componentes de manufacturas, todo tipo de materias primas y bienes intermedios que son fundamentales para la reactivación.

Las consecuencias de esta crisis silenciosa, que no se refleja de una manera tan clara en los indicadores, ya tiene consecuencias, sobre costos y grandes demoras en una gran cantidad de industrias que, en algunos casos, ha generado el cierre temporal o definitivo de fábricas, por no contar con insumos oportunamente para su producción.

La crisis de los contenedores no es un juego, es un problema real que está afectando a todo el mundo. Sería ideal que el Gobierno aporte con soluciones sin intermediarios para transportar materia prima y mercaderías desde los lugares de producción hasta nuestro país y evitar en la medida lo posible una afectación económica a los bolsillos de los ecuatorianos y desempleo.