OPINIóN

Editorial: Brote de COVID-19


La alerta está dada. Un brote de 77 casos de COVID-19 detectados en Piñas genera una alerta nacional, pues se teme que la situación pueda salirse de las manos.

La alerta está dada. Un brote de 77 casos de COVID-19 detectados en Piñas genera una alerta nacional, pues se teme que la situación pueda salirse de las manos. El informe lo elaboró el Ministerio de Salud Pública, a través del distrito respectivo. Esperemos que la reacción sea oportuna, con los hisopados a tiempo, y, sobre todo, con el énfasis necesario en la vacunación, tomando en consideración, el proceso de regreso a aulas en el que se encuentra el país. Probablemente, estas son las consecuencias de las fiestas de Piñas, que se celebraron el 8 de noviembre anterior. A su vez, es el saldo del último feriado por el Día de los Difuntos. Lo cierto es que ocurre en la ruralidad y se estima que una razón podría ser el bajo índice de vacunación en ese lugar.

Las autoridades del Ministerio de Salud, menos mal, están en constante monitoreo del comportamiento del virus, velocidad del contagio y, también, la agresividad, es decir, las complicaciones que pueden generar. Por eso es que en las parroquias rurales de Piñas se ha detectado que existe una mayor fuerza en torno a las consecuencias sanitarias que ocasiona. Esperemos que logren detener con prolijidad la arremetida del virus en estos lugares, para evitar, a su vez, hospitalizaciones, derivaciones hacia Machala e incluso hasta la pérdida de vidas humanas.

Pero para ello, la ciudadanía debe colaborar con el respeto hacia las normas de bioseguridad. El uso permanente de mascarilla, el distanciamiento social, el lavado constante de manos, y obviamente, acompañado de la vacunación. Y quienes ya están vacunados, sobre todo, las personas inmuno deprimidas, especialmente adultos mayores, pues que se coloquen las respectivas dosis de refuerzo, para no tener más problemas y evitar volver a vivir la pesadilla del año anterior.

La lucha contra el COVID-19 es tarea de todos. No nos podemos relajar, menos aún ahora que estamos en franco proceso de reactivación, con el retorno a las aulas, con la búsqueda de recuperarnos económicamente luego del impacto de la pandemia. No podemos bajar la guardia. Tampoco podemos dejarnos llevar por los chismes que vemos, observamos u oímos en redes sociales. Debemos informarnos. Y quienes no quieren vacunarse, pues no lo hagan, pero protéjanse como lo han hecho desde el primer día de la pandemia.