OPINIóN

Editorial: Burocracia



Decir que la burocracia es lenta es un pleonasmo. Lamentablemente, en este país, el aparato estatal camina a una velocidad infinitamente inferior que el resto de la sociedad y uno de esos casos específicos es el de las personas pobres que requieren los servicios de salud públicos. A ellos, lamentablemente, les toca lo peor. Esta semana observamos cómo inmensas colas, aglomeraciones y el irrespeto a las normas mínimas de bioseguridad se hicieron presentes en el Hospital Teófilo Dávila de Machala, principal casa de salud de esta provincia. La razón: pugnaban por un turno para acceder a consultas médicas con especialistas que, finalmente, les agendaron para el próximo año.

Pero ese no es el único problema por el que deben pasar los más pobres de este país. Hay otro problema mayúsculo y es la falta de medicamentos necesarios en los hospitales. Es cierto que este es un problema histórico del Ecuador, y que durante el correato se disimuló con prohibiciones expresas a los profesionales de la salud, de emitir recetas que contengan medicamentos que no haya en las farmacias de los hospitales. Quien lo hacía, era multado y hasta destituido. Por eso, antes solo daban paracetamol.

En la actualidad, existe un déficit considerable de medicinas en las farmacias de los hospitales públicos del Ecuador. Y ese déficit se traduce, lamentablemente, en una percepción de mala calidad del servicio hacia los ciudadanos. El pueblo se queja y con razón, porque es su derecho. Los ciudadanos lamentan el viacrucis por el que deben pasar para más de separar una consulta médica. También lamentan que toda una receta deban adquirirla en farmacias privadas y a costos impagables, pues bordean, de acuerdo con la complejidad de la enfermedad, desde los $ 300 hasta los $ 500. ¿Es justo eso?

El vicepresidente recorrió los hospitales de medio país para constatar lo que ya sabía. Pero esa no es su función, sino, cumplir con los ofrecimientos realizados en cada visita. El principal: dotar a los hospitales de medicinas. Entendemos que es temprano para exigir nuevos hospitales. Pero por lo menos, ahora, busquemos la forma de que, en la infraestructura existente, la atención sea eficiente. Haya medicinas. Los enfermos tengan consultas médicas a tiempo y las ambulancias sean rehabilitadas. Fue un compromiso y deben cumplirlo.