OPINIóN

Editorial: Controles de precios



Se aproxima la Navidad y con ello, se viene el pago de la décimo tercera remuneración en el Ecuador, para quienes decidieron acumular ese rubro, por tanto, al menos quienes trabajo estable, con todos los beneficios de ley, contarán con mayor poder adquisitivo para estas fiestas. No obstante, existe un desequilibrio, sobre todo, en los precios de los productos de primera necesidad, pues parece que de esa condición propia de estas fechas se quieren aprovechar los comerciantes. En los principales mercados de Machala, este Diario evidenció y constató que han subido más del doble los precios de los víveres, en especial, de aquellos que se utilizan para la cena navideña. Es evidente que se trata de una especulación de precios, por más que los argumentos de los mayoristas sea que las lluvias en la Sierra del Ecuador dificultan la transportación terrestre de estos productos. En esta ciudad, sobre todo, hace falta control riguroso, de forma particular en el mercado mayorista, que es donde se abastecen aquellos que van a vender a los distintos centros de abastos de la localidad. Y ese control debe ser liderado por las autoridades respectivas, que van desde la persona responsable de la gerencia de la empresa pública de mercados, pasando por el intendente y comisarios de Policía, siguiendo con los comisarios municipales, hasta los inspectores. Sin control es fácil irrespetar el precio justo y con ello, castigar aún más el ya paliado bolsillo de los machaleños. Porque estos abusos no van solo para quienes cobran su décimo tercer sueldo en este mes, sino también para aquellos que viven de la actividad irregular o informal, o quienes subsisten del día a día, o incluso, para quienes están en la desocupación. Repercute y afecta a todos.

Las autoridades responsables del control deben asumir de una vez por todas su compromiso con la ciudadanía. Dejar la comodidad de sus escritorios y empezar a trabajar desde los espacios que requieren su presencia, pues solo así se puede construir una sociedad justa. Cuentan con las herramientas jurídicas para trabajar, lo propio, con el talento humano y logístico para hacer respetar los derechos de los ciudadanos. Solo hace falta ganas de servir.