OPINIóN

Editorial: Narcogenerales


La investigación abierta contra los generales del Ecuador que estuvieron al frente de la Policía Nacional en los últimos años, ha generado controversia, al ser acusados por Estados Unidos.

La investigación abierta contra los generales del Ecuador que estuvieron al frente de la Policía Nacional en los últimos años, ha generado controversia, al ser acusados por Estados Unidos de recibir financiamiento por parte de grupos vinculados al narcotráfico, en el denominado caso de los “narcogenerales”. Por lo pronto, un primer grupo de ellos, que son quienes están actualmente en funciones, han decidido abrir sus cuentas para que los investiguen, y se han hecho público los montos que manejan los uniformados, con activos que superan el medio millón de dólares, cifra ostensiblemente alta, pero la curiosidad es que ese patrimonio se ha duplicado en los últimos cuatro años para llegar a esos montos.

Si bien es cierto, la revelación de estos datos no implica mencionar que los uniformados han incurrido en alguna vulneración de normativa legal vigente alguna, también es real que ellos han justificado ese patrimonio y aducen, entre otras cosas, que son adquisiciones y ahorros con los que cuentan, que incluyen también los montos que junto con sus cónyuges han logrado reunir o adquirir, como por ejemplo, viviendas, departamentos y vehículos.

Los datos abiertos están en poder de las entidades de control. Por ahora, lo que se espera es que pronto determinen estas instituciones si existe o no alguna ilegalidad. Mientras tanto, lo que sí queda en el aire, es aquella insinuación de uno de los generales que abrió sus datos, en torno a cuestionar a quienes no han hecho eso, que tienen declaraciones juradas por cifras ínfimas que no ameritan mayor análisis, sin embargo, son señalados e incluso fueron hasta destituidos de la institución policial, por estas presuntas irregularidades y aparentes nexos aún no corroborados por la justicia local.

Es urgente e imperioso que la justicia del país emita un pronunciamiento, apegado en derecho, en torno a este tema. Y esto debe ocurrir empezando desde la Fiscalía, a fin de conocer con exactitud sobre quiénes hay sospechas de tener estos vínculos. Ecuador, otrora territorio de paz, está secuestrado por narcotraficantes que a su paso dejan una ola de sangre y terror. Hay que combatirlo, y una primera medida será, sin lugar a dudas, transparentar los ingresos de los agentes policiales.