OPINIóN

Editorial: Disposiciones del COE



¿Quién respeta o quién hace respetar el cumplimiento a las medidas del COE Nacional? En El Oro, lamentablemente, parece que no tenemos intendente. Este feriado lo que más hubo fueron violaciones a las normas dispuestas por ese organismo. Y, aunque las directrices fueron claras para que sean las intendencias las que hagan su trabajo y controles aforos, así como que bares, discotecas y centros de diversión nocturno no operen, aquí ocurrió todo lo contrario.

Pero ese no es el único problema. El COE dispuso que el aforo en el transporte público sea respetado. Tampoco se cumplió. Y, es más, nadie controló que los pasajeros exhiban sus documentos que avalen tener el esquema completo de vacunación contra el COVID-19. La mayoría de machaleños, orenses y ecuatorianos en general, ya sabían con antelación que este escenario se iba a vivir durante este feriado. Entonces, ¿Por qué o para qué el COE alarma a la población y establece disposiciones específicas para frenar contagios a causa del SARS-CoV-2?

Lo que amerita es una profunda reflexión en torno al rol que debe cumplir el COE, pues, a base de exhortos, en una sociedad como la nuestra, es difícil lograr el cumplimiento de disposiciones que tienen como objetivo salvar vidas. Ya veremos en pocas semanas las consecuencias de la desobediencia ciudadana, el relajamiento excesivo y, también hay que decirlo, la frágil infraestructura sanitaria disponible para atender la nueva ola de contagiados.

Por ahora, en el país se registran más de 1000 casos confirmados de COVID-19 cada día. La cifra es extremadamente alta. En El Oro llegamos a 85 casos por día. Indudablemente que esto acarreará consecuencias que, esperamos, no sean nefastas. Y en ese rubro, también hay que repensar en torno a nuestro rol como ciudadanos, que desobedecemos las recomendaciones, ni siquiera vamos a vacunarnos y ponemos en riesgo a los demás. La OMS se ha planteado como objetivo superar la pandemia en 2022. El reto parece difícil de lograr, pero no es imposible. Es momento de poner todos el hombro para salir de este mal momento y más bien, apuntar nuestros esfuerzos hacia derrotar al principal enemigo de los empleos perdidos, las empresas quebradas, los encierros extendidos, las clases virtuales: ese enemigo es el coronavirus.