OPINIóN

Quinta ola



Tenemos frente de nosotros la quinta ola de contagios por COVID-19. Esta vez, gracias a la gentileza de la variante ómicron, de alta transmisibilidad. Y queda la sensación de que todos tienen gripe, y entonces crece el temor de que sea el coronavirus. Pero más allá de ello, están las extensas colas de ciudadanos que buscan acceder a una prueba para confirmar o descartar sus sospechas. Y es que durante las festividades de Navidad y Año Nuevo, parece que por un momento nos olvidamos que todavía estamos en pandemia.

Es que el COVID-19 llegó para quedarse. Prueba de ello es que las autoridades sanitarias del planeta ya no hacen esfuerzos por erradicarla, sino por convertir esta pandemia en una enfermedad endémica.

De otro lado, queda claro que los esfuerzos globales por concienciar a todos de las normas de bioseguridad a seguir en estas pascuas fueron en vano. Videos ciudadanos y de cámaras de seguridad ponen en evidencia a los ecuatorianos disfrutando de estas pascuas sin mascarillas, en aglomeraciones y con un infrenable ímpetu que hoy los tiene asustados, en duda, sin atinar a saber si tienen o no el virus en sus organismos. Hoy están con temor de haberse contagiado, sensación que desestimaron hace unos días, pues todo era gozo. Entonces, el peso de la irresponsabilidad ciudadana recae sobre el Estado, que debe estar preparado para contar con la cantidad de pruebas que demandan los asustados; lo propio con la medicina que requieran aquellos que finalmente sí den positivo a las PCR. Y si llega a faltar alguna pastilla, no dudarán en acusar al Estado por su condición de salud.

Esperemos que los hospitales estén a la altura de la demanda que se avecina. La ventaja es que todos ya sabemos cómo enfrentar este virus, que impacta en la salud y la economía de las personas. Es el momento de asumir con responsabilidad las consecuencias de nuestros excesos. Y el primer paso es vacunarse. En especial, aquellos que aún no tienen el esquema completo. No podemos darnos el lujo de afectar a los comerciantes, emprendedores, prestadores turísticos, hoteleros y demás, solo por desatinadas decisiones individuales. El Oro y la nación entera no están en condiciones de someterse a más restricciones. Eso sería devastador. Lo ideal es inocularse y enfrentar protegidos está propagación de contagios.