OPINIóN

Editorial: Día del Periodista


En un mundo cada vez más ágil y cambiante, donde el flujo de información es dinámico e instantáneo, surge, una vez más

En un mundo cada vez más ágil y cambiante, donde el flujo de información es dinámico e instantáneo, surge, una vez más, el periodismo como eje transversal para orientar a la opinión pública con verticalidad y responsabilidad, pues el único compromiso de los periodistas debe ser con la verdad, para tener a una sociedad bien informada. “La razón es una antorcha que alumbra todo ser espiritual, que da colorido e ilumina a las operaciones del alma”, decía Eugenio Espejo, padre del periodismo ecuatoriano. De hecho, en honor a la circulación del primer ejemplar del periódico de su autoría, Primicias de la Cultura de Quito, es que se conmemora hoy el Día del Periodista Ecuatoriano, una fecha que nos compromete más a seguir en la ruta de ofrecer a la ciudadanía información verificada, contextualizada y con fuentes claras y confiables que permitan informar y orientar de una mejor manera la opinión pública, que permita fortalecer la democracia, a través de la libertad de expresión y de prensa.

El periodismo en el mundo entero ha enfrentado con entereza y decisión las persecuciones de regímenes dictatoriales, que incluso han llegado hasta el asesinato de periodistas. Ni qué decir de las organizaciones delictivas que han querido callar las voces de comunicadores sociales valientes y comprometidos con la verdad.

Por eso, en este día, saludamos a los periodistas y comunicadores sociales que desempeñan sus actividades de forma independiente o en medios de comunicación, pero siempre con profesionalismo, acompañado de un riguroso trabajo que busca visibilizar los hechos que involucran a la sociedad, con un único fin: informar. Y esa labor informativa, muchas veces incomprendida, es la que motiva día a día a tratar de descubrir hechos, de llegar hasta el fondo de los acontecimientos.

Ya lo decía el novelista, escritor y periodista británico, Eric Arthur Blair, o más conocido como George Orwell: “Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír”. Y es que esa es la esencia de esta actividad. Por eso, el periodismo sin libertad no es posible. Por eso, enfatizaba Kofi Annan, séptimo secretario general de las Naciones Unidas y Premio Nobel de la Paz de 2001: “Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”.