OPINIóN

Editorial: Más ofertas


Lejos de dar soluciones definitivas a la problemática de Zaruma, el Gobierno Nacional sesionó en pleno vía telemática y anunció apenas ofertas que van desde bonos para los daminificados.

Lejos de dar soluciones definitivas a la problemática de Zaruma, el Gobierno Nacional sesionó en pleno vía telemática y anunció apenas ofertas que van desde bonos para los daminificados, construcción de una vivienda, así como la reubicación de otras y el sellado definitivo de las galerías mineras clandestinas, sumado a la búsqueda de tomar el control de las denominadas bocaminas ubicadas en la zona de exclusión.

Pero más que un reproche al actual gobierno, es un poco aterrizar el tema y visibilizar que decir lo contrario es demagogia. Era imposible pensar que ayer el presidente iba a llegar con una varita mágica a decir: se acabó la minería ilegal en Zaruma, se reconstruirá la zona afectada y todos viviremos felices por siempre. Todo lo contrario. La falta de decisión oportuna de las autoridades en los distintos niveles ha ocasionado que la avalancha caiga sobre el actual gobierno.

Bien hizo el presidente Lasso en llamar la atención con severidad al alcalde de Zaruma, Jhansy López Jumbo, por no haber hecho nada por frenar la minería ilegal en seis años de gestión. Y por qué el alcalde. Pues es él, de acuerdo con sus competencias, quien tiene la potestad de delitimar qué área sí puede ser explotada y qué área no. Porque los municipios regulan el uso del suelo.

El reclamo del primer mandatario fue oportuno a la primera autoridad de la ciudad patrimonio, tomando en consideración, que es el representante de todos los zarumeños. Pero casa adentro también debe haber fuertes llamados de atención, como seguramente ya los hubo, por eso es que, desde el 15 de diciembre hasta la fecha, el Estado en su conjunto ha estado de forma permanente trabajando cada instante en esta localidad, tanto para detectar más bocaminas, armas, y demás hechos que giran alrededor de la minería ilegal, como también para remover escombros, levantar información y ver de qué forma ayudar a quienes han perdido sus viviendas.

Zaruma nos deja una profunda y dolorosa lección. La ambición jamás es buena consejera. Más bien, escucharla y seguir sus pasos, nos trae secuelas llenas de tragedia, pues los resultados están a la vista con nuestra bella Sultana de El Oro que sufre las consecuencias de la desmedida ambición del hombre.