OPINIóN

Editorial: ¿Para qué van a marchar?



Las mismas organizaciones sociales de siempre anuncian dos sendas manifestaciones contra el Gobierno Nacional para este 12 y 19 de enero de 2022. Es verdad que lo hacen amparados en la Constitución. Es verdad que es un derecho que les asiste el poder organizarse, asociarse y protestar, sin embargo, la pregunta que nos hacemos la mayoría de ecuatorianos no ha sido contestada por nadie: ¿Para qué?

Resulta que las excusas para intentar, sin fortuna -por suerte-, desestabilizar al régimen tienen que ver con lo que consideran un alza en el precio del combustible, dicen estar contra el alza del precio de los pasajes de los buses, también contra las privatizaciones y contra la flexibilidad laboral. El discurso, como siempre, muy lindo. A lo mejor y los dirigentes de estas organizaciones viven en un país con una tasa de empleo pleno que supera el 70 %, con un salario básico que equipara el costo de la canasta básica familiar, y con un precio de combustibles sin subsidios que no amerita tal “alza” que ellos aducen, pues lo que ha decretado el régimen es una reducción del subsidio, no un alza de la tarifa de combustible. Son dos cosas distintas. Pero como nada de eso es real y como nuestra nación tiene una excesiva deuda pública con multilaterales, sumado a históricas deudas pendientes con la sociedad misma, entonces cabe la inquietud: ¿Qué proponen los sindicalistas?, ¿Cómo piensan cubrir el hueco fiscal que tiene la nación?, ¿Cómo piensan lograr la reactivación del país?, ¿Qué visualizan para alcanzar que más ecuatorianos tengan ocupación plena, es decir, trabajo estable, con acceso a seguridad social y demás beneficios de ley?

En lugar de inoficiosas marchas que no lograr absolutamente nada, por qué mejor estos dirigentes no se reúnen y plantean propuestas efectivas y recogen las firmas necesarias para que ya sea la Asamblea Nacional, en caso de ser reformas legales, o el Presidente de la República, vía decreto, las ponga en marcha, o si ninguna de las dos Funciones del Estado quiere acatar sus propuestas, ejerzan un mecanismo de democracia directa mediante una consulta popular. Pero no. No les interesa proponer nada. Solo quieren fomentar el caos y la desestabilización. Menos mal y los ecuatorianos los tienen bien identificados.