OPINIóN

Editorial: Decisiones que demandan control


El Comité de Operaciones de Emergencia emitió nuevas disposiciones que refrendan las decisiones adoptadas semanas atrás.

El Comité de Operaciones de Emergencia emitió nuevas disposiciones que refrendan las decisiones adoptadas semanas atrás. Dentro de esa pléyade de decisiones consta la obligatoriedad de presentar el carné de vacunación para hacer uso de una unidad de transporte regulada por la Agencia Nacional de Tránsito. Lo propio con los establecimientos educativos, quienes podrán albergar en sus instalaciones en cualquier modalidad, únicamente a quienes tienen el esquema completo de inmunización contra el COVID-19. Pero es momento de dar un salto hacia adelante con relación a las demás disposiciones del COE que, generalmente, han sido obviadas o burladas por los malos ciudadanos.

Es urgente que los organismos encargados de establecer un control sobre cada disposición emitida, tenga definido un régimen sancionador. Para el efecto, se torna urgente un marco legal que lo avale. Paralelamente, es urgente que las notificaciones se emitan desde ya, a fin de evitar malos entendidos y sorpresas. Es necesario actuar con rigor, en estricto apego a las disposiciones emitidas. Gracias al agresivo plan gubernamental de vacunación contra el COVID-19, este pico de contagios no pasa una cruenta factura al país. La inmunización es la que ha salvado la vida de miles de ecuatorianos en esta nueva ola del coronavirus. Es menester decirlo, tomarlo en cuenta y recordarlo. Por eso, es imperioso que todos nos coloquemos el inmunológico, para de esa forma, protegernos del virus mortal.

Esta pandemia debe servirnos para reflexionar con seriedad, meditar profundamente y tomar todo lo que nos ha ocurrido como una lección divina. Nuestros desórdenes sociales, el descontrol, el irrespeto a las decisiones gubernamentales y demás situaciones que alteran el orden establecido, forman parte de los principales factores para que se haya desatado esta pandemia. Hay que evitar que todo esto se descontrole aún más.

Todavía hay quienes consideran que la vacunación es maligna. Dentro de su extraña forma de pensar, creen que sin ninguna dosis están más seguro que suministrándose algún inmunológico. Si bien es cierto, vivimos en un país con libertad ideológica y de pensamiento, también es real que por ese respeto no vamos a permitir que se ponga en riesgo al resto de la sociedad. Los antivacunas tienen todo el derecho de pensar como mejor les parezca. Lo que no tienen derecho es hacer lo que les dé la gana en espacios públicos y allí deben apuntar también los controles.