OPINIóN

Editorial: Menos policías


En medio de una creciente ola delincuencial, en la que los barrios de Machala y El Oro se tiñen de sangre cada día, producto de una cruenta disputa territorial por captar espacios para la venta de droga a consumidores.

En medio de una creciente ola delincuencial, en la que los barrios de Machala y El Oro se tiñen de sangre cada día, producto de una cruenta disputa territorial por captar espacios para la venta de droga a consumidores, El Oro se queda con menos policías para enfrentar esta problemática. La decisión fue adoptada por la Policía Nacional a fin de satisfacer la demanda existente en Guayas, que es la provincia que se afianza como la más violenta del país por las similares circunstancias que afectan a esta jurisdicción.

La noticia nos deja estupefactos a todos, porque aún no entendemos bajo qué criterios técnicos, la Policía Nacional le quita uniformados a El Oro, en lugar de fortalecer más bien el resguardo también en este territorio que tiene mayores complejidades por ser una provincia con puerto, aeropuerto, minería ilegal y frontera.

Estamos indefensos ante las mafias. Y encima, debilitados. Una vez más, y como ha sido habitual a lo largo de la historia, estamos solos. El Estado nos abandonó. La política bicentralista determina que hay provincias que merecen todo, y el resto a las que les dan lo que sobra. Este es un claro ejemplo de ello: Guayas y Pichincha acceden a más policías, más efectivos, más armas, más dotación… ¿Y el resto?, ¿Acaso estamos en la época en la que hay ecuatorianos más importantes que otros? Quizá y son las consecuencias de la falta de liderazgos firmes que defiendan los intereses locales. Si Guayas necesita más policías, El Oro también los requiere, por algo, pese a su población, es la tercera provincia con más muertes violentas en lo que va del año en todo el territorio nacional. Este 2022 se han suscitado una decena de asesinatos, todos por similares características y detrás de estas muertes violentas estaría la misma persona, un delincuente sumamente peligroso que recién salió de la cárcel porque, lamentablemente, así funciona la justicia en este país, y ahora está con sed de venganza para recuperar lo que la otra banda delincuencial le quitó.

En medio de esta guerra estamos los orenses, quienes caminamos con zozobra por las calles sin saber en qué momento una bala perdida puede acabar con nuestras vidas. Por eso urgen más efectivos y más acciones plenas contra la delincuencia.