OPINIóN

Editorial: El aborto por violación



La despenalización del aborto en casos de violación generó controversia en este país con similar apasionamiento como lo hubiese generado en cualquier otra parte del mundo, porque es un tema delicado por antonomasia, donde se conjugan los dogmas contra el enfoque de género garantista de derechos de las mujeres por sobre el niño… Pero la atrocidad que intentó aprobar la Asamblea Nacional, sin lugar a dudas, rebasó los límites de cualquier acto tolerable posible. Para entendernos mejor: la Comisión legislativa que analizó este tema, elaboró un informe de mayoría en el que daba paso al aborto por violación hasta los siete meses de gestación en el caso de las mujeres mayores de 18 años, y en el caso de las niñas hasta los 18 años, al igual que las mujeres con discapacidad, sin plazo de ninguna índole. Es decir, podía llegar hasta los nueve meses y si la madre decidía abortar, estaba en su derecho de hacerlo, según el texto aprobado.

Ese hecho generó el repudio generalizado, incluso entre los pro aborto, porque la interrupción de un embarazo en un contexto de violación no puede ser sinónimo de asesinato. ¿Es coherente matar a un bebé que está listo para nacer?

Es verdad que el mundo entero va desligándose de dogmas arraigados más por costumbre que por ciencia y el aborto es uno de esos temas. La despenalización de esta práctica en casos de violación, sin lugar a dudas, tiene como principal razón de ser evitar que más mujeres, sobre todo, menores de edad, pierdan la vida autopracticándose estos mecanismos de expulsión de los bebés no deseados, o que acudan a lugares clandestinos donde, igualmente, se ponga en riesgo su vida. Pero en ambos casos, se trata de mujeres con hasta tres meses de gestación. Hoy, lo que la Asamblea debate es una decisión extremista, clásica de los grupos feministas radicales que no atienden a razón alguna. Menos mal, los grupos pro vida, y hasta grupos que defienden el aborto en casos de violación, mostraron su rechazo al texto aprobado, porque lo consideraron un despropósito. Y lo hicieron con energía y fiereza. Y eso dio resultados. Por ello es que el texto está otra vez en revisión. Esperemos que prime la razón.