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Ciudadano desorientado ingresó a iglesia y atemorizó a feligreses


HUAQUILLAS. El sacerdote Fausto Tenezaca oficiaba una ceremonia religiosa, ante un importante número de feligreses. El atormentado extranjero fue llevado a los calabozos del Distrito de Policía. La gente, salió asustada ante la presencia del ciudadano que ingresó a la iglesia.

A través de las redes sociales se comparten miles de cosas diariamente y quizá las que llaman la atención de millones de personas son aquellas que involucran situaciones fuera de lo normal, como asaltos, muertes violentas, accidentes de tránsito, pero esta vez la situación fue otra y ocurrió en la Iglesia Nuestra Señora de La Merced en la ciudad de Huaquillas.

Aproximadamente a las 08:30 del domingo último mientras el padre Fausto Tenezaca celebraba una misa, ante un importante número de feligreses, de improviso, el lugar santo tuvo la presencia de un ciudadano totalmente fuera de sí, “él quizá estaba asustado, drogado o endemoniado”, dijo una devota.

El ciudadano, según se conoció era alto y de tez trigueña. Habría ingresado y sin tomar en cuenta a la gente que escuchaba misa, comenzó a saltar por las bancas por encima de ellas vociferando palabras soeces, quienes sin saber que intenciones tenía el desaforado ciudadano salieron apurados de la iglesia.

Al instante se hizo presente personal policial y militar para someter al alterado sujeto, pues algunos ciudadanos mencionaban que el individuo se encontraba en un estado mental peligroso. Dentro de la iglesia fue sometido, inclusive un uniformado tomó “procedimiento”, y fue esposado. El alocado extranjero, al verse vencido, pedía clemencia y perdón por lo acontecido.

A esto, ya calmados los ánimos, al padre Fausto Tenezaca, párroco de la iglesia de Nuestra Señora de La Merced, no le quedó más que finalizar la misa y dar la bendición, no sin antes recomendar no salirse del camino trazado por el Creador de todas las cosas.

La gente, unos asustados, otros que llegaron al oír la novedad, unos a captar vídeos de lo sucedido y los más juiciosos quedaron sentados en la iglesia con su fe inquebrantable.

El atormentado extranjero fue llevado a los calabozos del Distrito de Policía para, posteriormente, ponerlo a orden de la autoridad competente y sancionar el desenfreno de este ciudadano.