OPINIóN

Editorial: Violencia en los estadios


El Ecuador fue testigo de un hecho bochornoso ocurrido la noche del miércoles anterior, a propósito del desarrollo del clásico del astillero. Y tiene que ver, lamentablemente, una vez más, con la violencia al interior del estadio Monumental de Guayaquil.

El Ecuador fue testigo de un hecho bochornoso ocurrido la noche del miércoles anterior, a propósito del desarrollo del clásico del astillero. Y tiene que ver, lamentablemente, una vez más, con la violencia al interior del estadio Monumental de Guayaquil. El miércoles anterior observamos aficionados dándose golpes todo porque un impertinente cometió la imprudencia de celebrar el gol de su equipo con el encendido de una bengala. Estuvo muy mal ese acto, pero también estuvo mal la reacción. Una turba de aficionados derribó el escuálido alambrado de separación entre una localidad y otra, invadieron la suite y soltaron la ráfaga de puñetes que dejaron maltrecho al impertinente aficionado. ¿Es justo eso?

Es lamentable porque ese es el reflejo de nuestra sociedad. El Ecuador ya no es un país de paz desde hace no menos de cinco años. Cada día observamos cómo crece la delincuencia, con mejores y más eficaces maneras de delinquir e incluso asesinar, sin escrúpulos de ninguna naturaleza. Encima, un sistema penitenciario precario, con un aparato de justicia que no tiene ni hojas para imprimir los procesos. El país se cae a pedazos y en medio están los ecuatorianos, quienes sufren las consecuencias de nefastos gobiernos desde los albores de la república.

¿Cómo puede pensar en tener justicia el ciudadano agredido en el estadio Monumental, cuando este país ni siquiera ha podido darle esa justicia a los familiares de los tres periodistas de Diario El Comercio fallecidos hace ya dos años?, ¿Cómo se puede pedir que se metan presos a quienes causaron la algazara en el estadio Monumental, si el Estado es incapaz de meter presos a contumaces delincuentes que desfalcaron a la nación y más bien les otorga medidas sustitutivas para que cumplan sus penas en libertad?, ¿Cómo esperar encontrar culpables y hacer que paguen por los daños ocasionados a los perjudicados, si el Estado es incapaz de encontrar los sicarios de la ola de asesinatos desatados este año?

Ecuador atraviesa difíciles momentos en el ámbito de seguridad ciudadana y lo que pasa en el estadio es simplemente un reflejo de lo que día a día se vive en las calles. Los cambios que requiere la nación son profundos y demandan de acciones inmediatas y efectivas.