CANTONAL

Bollos de Juan Tejero, con sabor esmeraldeño


Juan Tejero Cortés es el vendedor de los bollos de verde y albacora. Oriundo de Esmeraldas, introdujo esta delicia hace seis años en Huaquillas, desde entonces es asediado a su paso por sus fijos clientes, que se fustán con cocolón, salsa de ají y maní.

Juan Tejero Cortés es el vendedor de los bollos de verde y albacora. Oriundo de Esmeraldas, introdujo esta delicia hace seis años en Huaquillas, desde entonces es asediado a su paso por sus fijos clientes, que se fustán con cocolón, salsa de ají y maní.

ÉL PONE LA SAZÓN

Reside en la ciudadela El Cisne junto a su esposa y dos hijas. Juan es quien prepara los bollos, él también le pone la sazón.

La preparación, por reloj, la inicia a las 04:00 y cuatro horas después ya se encuentra recorriendo las calles de Huaquillas. Alrededor de 50 bollos vende al día, Ha tenido que subir el precio del producto (2,50), dado que han encarecido los ingredientes.

CLIENTES

Julio Villalta, cliente fijo, menciona que cuando logra ubicar a Juan (el bollero), no deja de comerse hasta dos, “es muy sabroso: plátano verde, albacora, maní, salsa de ají y el delicioso cocolón, es cosa seria el bollo”, dijo Villalta.

“Mis clientes son miembros de la Policía, personas que trabajan en construcción, taxistas, en fin, hay mucha gente que prefiere comerse un bollo con cocolón”.

ESTUDIOS PARA SUS HIJAS

Con la venta de este delicioso alimento, Juan menciona que le permite financiar el estudio de sus dos hijas. Y con su esposa llevar un hogar modesto.

Tiene seis años de ser bollero en Huaquillas. No se ha atrevido llegar hasta el lado peruano (Aguas Verdes), pues indica que se siente agradecido con su clientela en Huaquillas. Su anhelo es tener un local donde pueda ofrecer sus bollos y los clientes lleguen a la segura. “Muchas veces los clientes me buscan por las calles de Huaquillas”.

DE ESMERALDAS A EL ORO

Juan llegó a El Oro hace 20 años, se radicó en el cantón Santa Rosa, de donde salía a vender a parroquias vecinas, pero hace tres años, vive con su familia en Huaquillas. También se luce, si se presenta la oportunidad, preparando el tapado arrecho, encocado y otros platos típicos de la provincia verde

Es un hombre evangélico, delgado, de cabello negro, moldeado con la arcilla de un espíritu apacible y sereno. La venta de bollos empezó con un racimo de plátano verde, un pez albacora de 10 libras, arroz, maní, hojas de plátano para envolver el bollo y una olla para cocerlos a vapor.

“El bollo de albacora se recomienda él mismo”, dice Juan con humildad. Nunca se regresa con las manos vacías. Los bollos vuelan entre las ocho y el mediodía, Llega la noche y se duerme poco después de las nueve y despierta a las cuatro de la madrugada a hacer los bollos con su esposa Mayra.

VIVO DE LOS BOLLOS

“En realidad yo vivo de los bollos, pero más que de los bollos, de la misericordia de Dios”, dice. Solo cuenta con la bendición de Dios y las manos suyas y las de su esposa. Junto a los bollos, en otro bolsito, guarda su Biblia, edición Reina Varela de 1960. Ora todas las mañanas. Es cristiano evangélico y dice que conversa con Dios todas las madrugadas y lo ha sentido incluso en sus propios sueños. “Ahora soy un siervo de Dios”, dijo.