OPINIóN

Editorial: Condonación o reprogramación


Los dirigentes de la Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras (FENOCIN) exigen al Gobierno del presidente, Guillermo Lasso, la condonación de las deudas con la banca pública desde USD 3.001 hasta USD 10.000, pero el régimen les dice que lo factible es la reprogramación de los pagos para que no caigan en morosidad.

Los dirigentes de la Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras (FENOCIN) exigen al Gobierno del presidente, Guillermo Lasso, la condonación de las deudas con la banca pública desde USD 3.001 hasta USD 10.000, pero el régimen les dice que lo factible es la reprogramación de los pagos para que no caigan en morosidad.

La propuesta gubernamental es la más apropiada, toda vez que se muestra flexible en torno a los incumplimientos financieros de los agricultores, sin embargo, hay que señalar que pedir una condonación total de este tipo de deudas es un despropósito, pues, dar paso a ello es dictaminar una sentencia de muerte a la banca pública como BanEcuador y la Corporación Financiera Nacional.

Los representantes de las organizaciones sociales no pueden chantajear al Gobierno central con amenazas de paralizaciones que implican violentos bloqueos de carreteras, solo porque el régimen les hace conocer lo inviable de su pedido. Más bien, es momento de buscar alternativas paralelas que ayuden a los agricultores a abaratar los costos de producción. Siempre es importante dialogar. Ese debe ser el camino para la búsqueda de soluciones.

Por ejemplo, urge establecer políticas regionales para abaratar los costos de importación de fertilizantes y fungicidas. De manera similar, es urgente también que el Gobierno Nacional busque el mecanismo de recuperar el dinero que fue desfalcado de las arcas de la CFN en la administración anterior. Dotar de inyección de capital al organismo, ayudará a equilibrar sus finanzas y permitirá una mayor flexibilidad en torno a los plazos de pago para sus deudores.

La clave gubernamental está en su capacidad de recuperación del dinero que lo sustrajeron de las arcas de estos bancos públicos y del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. Lograrlo representará el beneficio de todos los ecuatorianos. Por eso, es menester la unidad nacional, y, sobre todo, un mayor involucramiento social en torno a los procesos públicos, pues esa desatención ha generado la ola de corrupción que tiene al borde de la quiebra a distintas instituciones del Estado. Pero en ninguno de los escenarios, la paralización se constituye en un mecanismo de solución. El paro no soluciona nada. Más bien, agravará los problemas.