DEPORTES

Kléber Vilela Porras: “Hablar del arbitraje es algo elegante”


Kléber Vilela, preside la entidad de los árbitros barriales de Liga Ciudad de Machala.

Un árbitro es un deportista. Y como tal debe estar preparado, tanto física, teórica como mentalmente para dar lo mejor de sí en la situación adversa. Es importante tomar las mismas decisiones sobre las mismas acciones, independientemente del momento del encuentro y de las presiones que reciben.

Un antes y un después de Kleber Vilela Porras, hombre vinculado al fútbol barrial como árbitro y ahora como titular del gremio de la gente de negro. Hablar del arbitraje es algo elegante. Me pasaron cosas muy buena en el fútbol. El arbitraje es, ha sido y será polémico, por eso me ha encantado vivirlo en el interior de una cancha de fútbol. Mientras que la gente que observa un partido tiene el suficiente tiempo para analizar la acción, los jueces debemos resolver en fracciones de segundos.

Kléber Vilela se inicia en el referato en 1992. Me gustaba pitar indoor-fútbol, pero al ver un anuncio me arriesgué y tomé la decisión de ingresar a esta difícil misión. Pensé dos veces para dirigir partidos de fútbol. Prácticamente lo hice por necesidad. Era arquero de indoor-fútbol, también de fútbol, y de los buenos. Estuvo en González Rubio, SUTEF, Sindicato Libre, entre otros. ¿Con esa talla? (ríe y responde). Claro para la recreación me sobraba y me bastaba. Usted vio jugar al arquero de México (Jorge Campos), así era yo (ríe); en indoor-futbol era muy elegante para atajar.

Lo que observó y aprendió cuando jugaba lo puso en práctica. Cuando uno deja el fútbol es un poco fácil ocupar la función de árbitro. Claro, uno debe prepararse y, más tarde, actualizarse.

Para ejercer la función de árbitro se debe tener perfil adecuado y voluntad propia, además de carácter, porque el jugador a uno lo saca de casilla. No hay que ser demasiado rígido, aguantar hasta cierto límite y aplicar las reglas de juego.

¿Pitar en el interbarrial es de locos? ¿Está de acuerdo con eso? Algunos dicen que no lo hacen porque la quieren a su mamá. No estoy de acuerdo con eso. Yo a mi madre la quiero y la adoro. Uno tiene que buscar la forma de sobrevivir. El arbitraje barrial es muy duro, muy difícil.

Kléber Vilela Porras dijo que estuvo en calidad de árbitro activo cerca de 20 años.

Kléber Vilela sostuvo que tuvo amigos que lo guiaron para ingresar al referato. Ahí se refiere a Wilman Moscoso (+), muy elegante, respetuoso y amigo sobre todo. A raíz de que él (Moscoso) se retira del arbitraje, por recomendación de él, me hice cargo.

¿Es verdad que los árbitros barriales son malos para pagar un curso o seminario? Mira y responde. Si es verdad, es una pregunta que no la puedo negar, pero exigiendo, cumplen. Si tienes que aprender, tiene que costarte, es un lema que utilizo con los miembros del gremio.

A propósito del tema, ahora con la reelección del Lcdo. Luis Jácome en Liga “Ciudad de Machala” tenemos el proyecto de realizar un seminario para que los jueces mejores sus conocimientos.

¿Su hijo sigue sus pasos? Yo no quería que él sea árbitro. Un día llegó a Liga “Ciudad de Machala” a solicitar trabajo como vocal de cancha o delegado de control. Tuvo la aceptación y empezó a trabajar. En cierto partido Marco Robalino le pidió que le dé la mano como juez de línea. ¿Lo hizo bien? Cuando llegué lo observo y no me quedó nada más que aceptar que había tomado la decisión de ingresar al referato. Ya dejó de ser juez de línea, ahora lo hace como árbitro central.

¿Que tal lo hace? No lo puedo juzgar, dice; tampoco calificarlo; está despuntando y ojalá le vaya bien.

Entre las cualidades que debe tener un árbitro: amor al deporte, vocación por el arbitraje, notable personalidad, preparación física, fortaleza psicológica, conocimiento, honradez e integridad personal, gran capacidad de concentración.