OPINIóN

Guerra en Ucrania


Alejandro Castro Jaén

La guerra que libran Rusia y Ucrania en suelo de este último no hay visos de solución de cara a este 2023 y se presenta muy lejos el fin del conflicto bélico, el viernes pasado analistas militares americanos coincidieron en varios puntos, en el que también discutieron sobre la guerra y finalizaron el encuentro, pocos militares analizaron la posibilidad de una eventual resolución del conflicto, sin embargo, el referente militar comenzó por dejar en claro de manera tajante que desde un punto de vista militar, es muy difícil o casi imposible que Ucrania pueda expulsar a las fuerzas rusas de cada centímetro ocupado de Rusia. Lo que puede pasar el ejército ucraniano esboce una defensa continua en el frente que impida que Putin siga tomando territorios, no hay posibilidades de que la guerra termine en el campo de batalla, como muchas otras guerras en el pasado, terminará en una especie de mesa de negociación. Y tanto Rusia como Ucrania van a tener que ceder algo. Estas declaraciones se dan en plena ofensiva rusa en territorio ucraniano, desde Kiev reportaron diferentes personas fallecidas en el este del país, ciudades como Konstiantinivka, Niu York, Avdiivka y Soledar, provocaron daños en seis edificios, en tanto, Ucrania lamentó este sábado la “indecisión” de Occidente en entregarle tanques pesados y algunos de sus cercanos aliados señalaron directamente a Alemania, en momentos en que Rusia está a la ofensiva, casi un año después de iniciada la guerra, cada día de retraso significa la muerte de ucranianos/as.

El suministro de armas ofensivas al régimen de Kiev conduciría a una catástrofe global. Si Washington y la OTAN suministran armas que puedan utilizarse para atacar ciudades pacíficas e intentar apoderarse del territorio ucraniano como amenazan con hacerlo, esto desencadenaría una represalia con armas más poderosas. Los partidarios de Ucrania prometieron miles de millones de dólares en ayuda militar el viernes en una reunión internacional en Ramstein, Alemania, este país es uno de los principales donantes de armas a Ucrania y ordenó una revisión de sus existencias de Leopard 2, en caso de una posible autorización. No obstante, Berlín ha mostrado cautela para aumentar sus compromisos con Ucrania. Esta reticencia ha generado fuertes críticas, particularmente de Polonia y los Estados bálticos, que se sienten especialmente amenazados por las renovadas ambiciones imperialistas de Rusia.