SUCESOS

Al salir de un bar fueron asesinados


HUAQUILLAS.- Tras un momento de diversión en un bar clandestino, fueron asesinados Alex Andrés Jaramillo Carrillo, de 29 años y Juan José Sarango Gómez, de 28, quienes no registraban antecedentes penales.

HUAQUILLAS.- Tras un momento de diversión en un bar clandestino, fueron asesinados Alex Andrés Jaramillo Carrillo, de 29 años y Juan José Sarango Gómez, de 28, quienes no registraban antecedentes penales.

Estas nuevas muertes violentas se registraron en las calles Palmas, entre la José Pantaleón y Galápagos, en la ciudadela Brisas del Mar, en Huaquillas.

La esposa de Jaramillo, quien laboraría como albañil, manifestó que su conviviente se encontraba en su domicilio cuando llegó su amigo Moro, que era pescador y lo invitó a tomarse unas cervezas.

Los dos fueron a un bar clandestino conocido por el nombre de Larva y al sentirse mareados, cerca de las 00:30 de este lunes, decidieron retirarse sin imaginar que la muerte los esperaba.

Testigos indicaron que ellos al salir fueron interceptados por sujetos que estaban en poder de armas de fuego y que se movilizaban en un carro gris.

Ellos dispararon en contra de los dos. Jaramillo al ser alcanzado por los proyectiles cayó en la calle de tierra, mientras que Sarango intentó entrar al centro de tolerancia y se desplomó en la puerta.

Minutos después llegó personal de la Policía Nacional y confirmó que los dos no tenían signos vitales, por ello, el área fue acordonada.

Julio Abarca, jefe de la Policía Nacional del distrito Huaquillas, manifestó que se trataría de un ajuste de cuentas, porque los asesinos atacaron directamente a los fallecidos.

“El bar ya ha sido clausurado algunas veces y se va a coordinar con la comisaría para que vea si cuentan con permisos vigentes actuales y tipo de actividad que tiene y poner mayor atención debido a que en algo tendría que ver en las muertes”, expresó.

Vilma González, fiscal de turno, delegó el levantamiento de los cuerpos para ser trasladados al Centro Forense de Machala.

Una de las esposas de los fallecidos, explicó a la policía que su ser querido salió de la casa a eso de las 20:00 del domingo con un amigo a ‘pegarse’ unas cervezas. “Él era tranquilo, se dedicaba a la construcción y no se metía con nadie”, dijo.

La familia de los fallecidos creen que los confundieron con otras personas, porque no encuentran explicación del porqué las muertes de estos dos jóvenes.

ASESINATOS

Con los asesinatos de Jaramillo y Sarango ya suman siete muertes violentas en Huaquillas en lo que va de este año.

Los dos primeros casos se registraron a las 12:10 del lunes 9 de enero. Las víctimas fueron Juan Maikel Solórzano Guamán, de 18 años y Ernesto Romero Romero, de 38.

Solórzanse encontraba en el sector El Portón, en una esquina al filo del canal internacional, cuando hasta el lugar llegó una camioneta en la que se movilizaban sujetos en poder de armas de fuego.

Solórzano al notar que el vehículo se le acercaba y que los ocupantes lo querían matar corrió con el objetivo de salvar su vida.

Sin embargo, solo avanzó a correr hasta las calles Portovelo y 12 de Octubre, barrio 9 de Octubre, sector conocido como El Tropezón, donde lo alcanzaron.

En ese momento los antisociales le propinaron dispararos en la cabeza y luego se dieron a la fuga. Además, se conoció que mientras los asesinos disparaban a Solórzano, proyectiles alcanzaron a Gabriel Ernesto Romero Romero, de 38 años. Él fue llevado al hospital Básico de Huaquillas, donde los médicos confirmaron que falleció.

El domingo 15 de enero en la ciudadela Unión Lojana, se registró un triple asesinato.

Luis Alfredo Quezada Quilambaqui, Jean Carlos Conde Salas y Diego Fernando Arévalo Balcázar se encontraban afuera de una vivienda cuando llegaron cuatro sujetos a bordo de dos motocicletas y empezaron a descargar sus armas de fuego contra las tres personas.

Ellos recibieron disparos en el cuerpo y cabeza. Los familiares trataron de salvarle la vida, trasladándolos hasta el hospital de Huaquillas, donde solo confirmaron el deceso de las tres víctimas.

Diego Arévalo era un entrenador de fútbol de una escuela municipal, Jean y Luis eran comerciantes fronterizos, según manifestaron los amigos y conocidos de las víctimas.