OPINIóN

Editorial: El concurso del contralor


La única forma como el correísmo concibe el poder es teniendo bajo su control a todas las instituciones de todos los poderes del Estado, no hay otra forma.

La única forma como el correísmo concibe el poder es teniendo bajo su control a todas las instituciones de todos los poderes del Estado, no hay otra forma. Serán mayoría en la próxima Asamblea Nacional, que se posesionará en diciembre; tiene la mayoría, hasta ahora, en el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, que se supone debe ser independiente, pero eso es mentira. También cuentan con el Consejo de la Judicatura que se encargó de alinear al correísmo a la mayoría de jueces que integran la Corte Nacional o al menos, en la Sala Penal, que es lo que les interesa a los prófugos que andan por los techos escondidos de la justicia. Pero nada de esto es suficiente. Como son ambiciosos y hambrientos de poder, quieren más. Por eso, insisten en la pretensión de destituir a la fiscal general, Diana Salazar, quieren destituir a los jueces que conforman el pleno de la Corte Constitucional y encima, están torciendo el concurso para elegir contralor, tal como lo hicieron el concurso para renovar parcialmente al Consejo Nacional Electoral, en este último caso, alguien se dio cuenta a tiempo y planteó acciones legales que implicaron regresar a cero ese proceso.

Lo hecho por la comisión integrada por el abogado de Rafael Correa y su séquito en el Consejo de Participación Ciudadana, amerita, al menos, una investigación de tipo penal. Allanaron el camino para que los predilectos por el expresidente prófugo lideren el concurso en la etapa de méritos y restan una decena de puntas a quienes con méritos propios estaban por encima. Lejos de los nombres propios, está la vieja práctica de atropellar con subterfugios y artimañas los concursos para elegir como autoridades a quienes se alinean a una tendencia política y no a quienes cumplen con la normativa legal y a base de méritos propios logran imponerse al resto.

Menos mal hubo quien considera que se vulneran los derechos ciudadanos y planteó una acción legal para detener el fraguado concurso. Ya hay voces que señalan las intenciones correístas de poner a exfuncionarios de la década del correato al frente de la Contraloría. Es la única forma cómo pueden evitar ir a la cárcel y lo saben, por eso lo plantean. ¿Se saldrán con la suya?