OPINIóN

Urge un hospital de Especialidades en El Oro




Ir a un hospital en El Oro debe ser una de las experiencias más frustrantes para un paciente, quien, además de sobrellevar su dolencia, debe atenerse a todo tipo de hostilidades en una casa de salud, sea este del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social o del Ministerio de Salud Pública. No hay medicinas, no hay camas suficientes para atender a quien lo requiere, no existen ambulancias para trasladar a los pacientes y quien aún no ingresa, debe someter su dolencia a interminables reagendamientos de citas médicas por falta de profesionales. Un tortuoso camino para procurar sanarse. A menos que vaya a recibir los servicios que requiere a clínicas privadas.

Hay un importante déficit de profesionales de la salud en áreas específicas deviene en otro tipo de incomodidades: una operación urgente debe aguardar hasta cuando más pueda el paciente, si es que no se muere antes.

El Hospital Teófilo Dávila ya no da para más. El propio ministro de Salud, Franklin Encalada, notó la necesidad de contar en El Oro con un nuevo nosocomio, porque el HTD, al igual que el hospital San Vicente de Paul de Pasaje, ya cumplieron su tiempo de vida útil. No soportan más ampliaciones y repotenciaciones. Ambas localidades requieren estructuras nuevas para atender a los pacientes.

Por eso, El Oro requiere un nuevo hospital destinado exclusivamente a Especialidades, tal como sí lo tienen otras ciudades del país como Loja, por citar un ejemplo.

La inversión estatal demanda de amplios presupuestos, pero esto evitaría la fastidiosa atención que hoy reciben los orenses, además, de los excesivos gastos en la prestación externa de servicios médicos que bien los podría solventar el MSP.

Por densidad poblacional, por aportación al erario nacional, por número de contribuyentes al Servicio de Rentas Internas, por las exportaciones desde nuestro puerto, El Oro necesita ver reinvertido en obras de calidad todo lo que le genera al Ecuador y una necesidad urgente es contar con su propio hospital de especialidades, con profesionales orenses, remunerados con salarios que vayan acorde con la preparación académica de cada profesional de salud. No es un pedido, es una exigencia, porque lo merecemos.