Clodoveo Astudillo Samaniego, sociólogo y politólogo zarumeño. Alcides Espinoza, educador, ingeniero comercial y periodista profesional. Fotos de Jorge Sánchez
María José Alba Lozano
El reciente diálogo entre líderes de partidos y movimientos políticos de tendencia izquierdista marca un paso significativo en la preparación para las elecciones presidenciales, legislativas y de parlamentarios andinos de febrero de 2025.
En una convención nacional llevada a cabo el 31 de julio de 2024 en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en Quito, 53 colectivos sociales y políticos se dieron cita para debatir sobre la viabilidad de un proyecto común que enfrente los desafíos políticos y sociales que atraviesa el país.
Este encuentro, organizado en respuesta a la creciente preocupación por la fragmentación de la izquierda, tenía como objetivo central instalar una mesa de diálogo entre las distintas fuerzas progresistas. Durante la jornada, se discutió la necesidad de superar las confrontaciones electorales internas que históricamente debilitaron a este sector, buscando en su lugar, consolidar una estrategia unificada para las elecciones de 2025.
Uno de los acuerdos clave que surgieron de la convención fue el establecimiento de un “pacto de no agresión” entre los diferentes actores de izquierda. Esta propuesta fue impulsada por Leonidas Iza Salazar, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) y precandidato a la Presidencia de la República por Pachakutik (PK). Iza subrayó la importancia de respetar los proyectos políticos individuales de cada movimiento, pero insistió en la necesidad de alinearse en una segunda vuelta presidencial para apoyar al candidato de la izquierda que tenga más posibilidades de enfrentar a la derecha.
“El pacto de no agresión es fundamental para no seguir debilitando nuestras fuerzas frente a un adversario que, aunque políticamente dividido, mantiene un control significativo sobre el poder económico y mediático del país,” expresó Iza al cierre de la convención.
ANÁLISIS
Para Clodoveo Astudillo, sociólogo y politólogo, la iniciativa de un pacto de no agresión es un reconocimiento implícito de la fragmentación que afecta a las fuerzas progresistas en Ecuador. “Lo que hemos visto es una manifestación de la urgencia que siente la izquierda ecuatoriana por unirse ante la crisis social y económica que vive el país”, afirma Astudillo. Según él, la realidad del Ecuador hoy en día es sombría, con altos niveles de desempleo, recesión en el aparato productivo, y un deterioro generalizado de los servicios públicos.
“La preocupación de estos sectores es legítima y urgente”, señala Astudillo, quien destaca la necesidad de un gobierno que realmente represente los intereses de los sectores populares. Sin embargo, es escéptico sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo efectivo: “No veo factible que lleguen a un consenso que integre a todas las fuerzas de izquierda. La Revolución Ciudadana y Pachakutik son las dos fuerzas esenciales, y las demás son fuerzas minoritarias que, en la práctica, no pesan en el tablero electoral”.
Comisiones Técnicas
y Posibilidades Reales
Durante la convención, además del pacto de no agresión, se decidió la creación de dos comisiones técnicas: una para elaborar un proyecto de gobierno con acuerdos mínimos de gobernabilidad, y otra para consensuar alianzas electorales. Esta última también tendrá la tarea de formar listas conjuntas de asambleístas y parlamentarios andinos, y no se descarta la posibilidad de afinar un binomio presidencial único.
No obstante, Astudillo dijo que “para que haya un verdadero acuerdo, primero debe haber un reconocimiento de que la Revolución Ciudadana es la fuerza que puede encabezar un gobierno progresista. Sin embargo, las diferencias internas y los intereses foráneos infiltrados complican cualquier posibilidad de unidad real”.
A pesar de las buenas intenciones, el sociólogo advierte sobre las dificultades que enfrentan estas comisiones: “El desafío es enorme, especialmente porque la derecha controla el poder económico y los grandes medios de comunicación. Mientras la izquierda esté dividida, la derecha tiene las de ganar”.
La convención también sirvió para reconocer que la incertidumbre sigue dominando el panorama electoral en Ecuador. A menos de un mes para que venza el plazo de registro de alianzas electorales ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), y con las elecciones internas de los partidos en curso, la falta de definiciones claras podría llevar a un escenario caótico.
Para Astudillo, el panorama político en Ecuador es incierto. “En este país, puede pasar cualquier cosa. Ni siquiera están claras las principales candidaturas. Lo sabremos después del 15 de agosto, cuando las elecciones primarias hayan definido las fuerzas que realmente competirán en 2025”, concluye el sociólogo, dejando abierta la pregunta sobre si la izquierda logrará superar sus diferencias y presentar un frente unido en las próximas elecciones.
Mientras que para Alcides Espinoza, educador, ingeniero comercial y periodista profesional, en cambio piensa que en términos generales, aprecia como positiva toda reunión política en el contexto del respeto a las diferentes y adhesión tanto al diálogo como a la posibilidad de concretar acuerdos.
El desenvolvimiento de los segmentos u organizaciones aludidas describe trayectorias que cuestionan la autenticidad de su encasillamiento en la ideología de izquierda, a excepción del PSE y de UP, explicó.
Además, siempre se demostró y se continúa demostrando que la gestión política gira en torno a intereses que se apartan de los requerimientos populares que emanan de las realidades sociales.
Entonces, de manera concreta y según los compromisos acordados en la reunión de los denominados sectores de izquierda, aquello les servirá para reforzar poder frente a contrarios, predeterminar alianzas en la Función Legislativa y ensayar condiciones favorables hacia un binomio presidencial con mejores chances de votación.
Sobre si esto representaría algún desafío para la derecha, dijo que aunque, persiste la inquietud al encasillar a políticos o pseudopolíticos en ideologías de izquierda o derecha en nuestro país, considera que lo acontecido con seis segmentos de la denominada izquierda, sí constituye un conjunto de desafíos, sobre todo al tomar conciencia que los espacios de diálogo y de racionales debates pueden contribuir a disminuir el clima de tensiones, insultos y desprecio a la dignidad humana que se ha intensificado durante los últimos años.