Cristhian Isbes Ulloa
Se estima que cada año se quitan la vida más de 700.000 personas a nivel mundial, lo que representa una muerte cada 40 segundos. El suicidio es la cuarta causa principal de muerte entre las personas de entre 15 a 29 años a escala global (OMS, 2021). Estas cifras subrayan la importancia de abordar el suicidio como un problema de salud pública prioritario y desarrollar estrategias de prevención eficaces en el mundo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021) indica que el suicidio es un fenómeno multifacético vinculado a factores: psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales.
Según el Ministerio de Salud Pública de Ecuador (2020), los factores principales que aumentan el riesgo de suicidio incluyen los: trastornos depresivos, consumo de sustancias adictivas, conflictos familiares y exposición a situaciones de violencia.
El suicidio engloba un espectro de conductas que van desde la ideación suicida hasta el acto consumado de quitarse la vida. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021), se calcula que por cada persona que se quita la vida, al menos otras 20 personas intentan suicidarse cada año. Esto pone de manifiesto la diferencia sustancial entre los pensamientos suicidas y el acto en sí; mientras que la ideación suicida, que implica deseos, pensamientos o planes de acabar con la propia vida, es relativamente más común, el intento de suicidio y suicidio consumado son eventos menos frecuentes, pero con consecuencias devastadoras (Nock et al., 2008). Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de Ecuador en 2022, en el año 2021 se registraron 687 casos de suicidio en el país, lo que representa una tasa de 3,9 suicidios por cada 100.000 habitantes. Es importante destacar que esta cifra sólo refleja los suicidios consumados; mientras que un estudio complementario reveló que aproximadamente el 15% de la población ecuatoriana ha experimentado ideas suicidas en algún momento de su vida, lo que subraya la magnitud del problema, más allá de las estadísticas oficiales.
Los grupos de edad más afectados son los jóvenes entre 15 y 29 años de edad, que representan el 35% de los casos de suicidio, y los adultos mayores de 65 años, que constituyen el 18% de los casos.