Nuestro organismo no puede producir ni almacenar vitamina C, por lo que hay que incorporarla a través de la alimentación.
Está presente en la mayoría de las frutas, en especial en la guayaba, el kiwi, los cítricos y los frutos rojos.
La vitamina C o ácido ascórbico es uno de los componentes más añadidos a los suplementos alimenticios ya que el cuerpo humano debe incorporarla a través de la alimentación ante su incapacidad para producirla por sí mismo.
Esta vitamina es de tipo hidrosoluble y su aporte es fundamental para un desarrollo y crecimiento adecuados.
La cantidad de vitamina C que se necesita por día depende de la edad y son las mujeres en periodo de lactancia las que poseen requerimientos más elevados de esta vitamina (120mg/ día aprox.).
La vitamina C o ácido ascórbico juega varios papeles: por un lado es antioxidante; por otro, participa en varias reacciones vitales de nuestro organismo y facilita la absorción de las vitaminas y minerales que consumimos con los alimentos y, por último, ayuda a la producción del colágeno.