Machala es la tercera ciudad en Ecuador con más alertas de extorsión.
El miedo obligó a Patricio, nombre protegido por seguridad, a dejar Ecuador hace aproximadamente un año y medio.
Su vida cambió por completo luego de que su negocio de venta de licores, ubicado en Machala, fuera atacado con dinamita por negarse a pagar una “vacuna”, como se conoce popularmente al cobro extorsivo impuesto por grupos delictivos.
Hoy reside en Europa, lejos de su familia y de la tierra donde trabajó durante años para levantar su patrimonio.
Una mañana cualquiera, dos hombres ingresaron a su local solicitando una cotización. Conversaron de manera tranquila, revisaron algunos productos y, antes de retirarse, le pidieron su número telefónico para “cerrar la compra”.
Patricio, pensando que se trataba de un trámite comercial común, lo facilitó sin dudarlo. Lo que no imaginaba era que ese gesto de cortesía marcaría el inicio de una pesadilla.
Esa misma noche, recibió un mensaje proveniente de un número desconocido. En el texto, los emisores le exigían el pago de 10 mil dólares a cambio de no atentar contra su vida ni la de sus familiares.
Aunque al principio pensó que se trataba de una broma o de un intento de estafa, los mensajes se repitieron una y otra vez, cada vez con un tono más agresivo y amenazante.
“Me decían que sabían dónde vivían mis hijos, que conocían mis movimientos, que si no pagaba, me iban a matar”, recuerda con voz entrecortada. La situación llegó a un punto crítico cuando, días después, los delincuentes cumplieron sus amenazas: un taco de dinamita fue detonado frente a su local.
El estruendo se escuchó en toda la cuadra. El estallido destruyó vitrinas, paredes y parte del techo, pero también destrozó su tranquilidad.
“En ese momento supe que ya no podía seguir viviendo en Ecuador. No se trataba solo de dinero, sino de sobrevivir”, cuenta. Tras el atentado, cerró el negocio, vendió lo poco que pudo y abandonó el país con lo que tenía a mano.
CANTONES
Historias como la de Patricio se repiten con alarmante frecuencia en toda la provincia de El Oro, una de las zonas más golpeadas por la violencia criminal en los últimos años.
La extorsión, antes considerada un delito esporádico, se ha convertido en una práctica sistemática que mantiene en vilo a comerciantes, transportistas y empresarios.
Cuatro cantones de El Oro, según el ECU – 911, están entre los que más alertas por extorsión se han registrado. Por ejemplo, Machala esta tercera a nivel nacional y Santa Rosa es noveno. En la lista también están El Guabo y Huaquillas.
Es orden es: Guayaquil, Quito, Machala, Esmeraldas, Santo Domingo, Quinindé, Ambato, Durán, Santa Rosa, Babahoyo, Atacames, El Guabo, Huaquillas, Riobamba y Manta.
De acuerdo con cifras oficiales proporcionadas por la Policía Nacional, entre el 1 de enero y el 26 de septiembre de 2025 se han presentado 814 denuncias por extorsión solo en esta provincia.
Sin embargo, las autoridades reconocen que el número real podría ser mucho mayor, ya que muchas víctimas optan por no denunciar por temor a represalias.
POLICÍA
El coronel William Calle, jefe de la Zona 7 de la Policía Nacional, reconoció que Machala y otros cantones de la provincia enfrentan “una verdadera guerra contra las bandas criminales que extorsionan, amenazan y aterrorizan a la ciudadanía”.
Según explicó, los grupos delictivos no solo exigen dinero, sino que utilizan el miedo como un mecanismo de control.
“Ponen bombas, disparan contra los locales, siguen a los familiares, mandan fotografías de los hijos… Esto ya no es delincuencia común, es terrorismo”, afirmó Calle, quien detalló que muchas de estas organizaciones operan de forma coordinada, con estructuras similares a las del crimen organizado transnacional.
En lo que va del año, la Policía ha logrado la detención de 215 personas vinculadas con este tipo de delitos. Sin embargo, el trabajo no resulta fácil. Muchas veces, los implicados son liberados poco después de su captura debido a vacíos legales o falta de pruebas contundentes, lo que genera frustración en las fuerzas del orden y desaliento en las víctimas.
INVOLUCRADOS
Un aspecto que preocupa especialmente a las autoridades es la edad de los involucrados. Gran parte de los detenidos son menores de edad o jóvenes que no superan los 25 años, reclutados por las bandas para realizar cobros, amenazas o ataques a cambio de pequeñas sumas de dinero.
Uno de los casos más recientes ocurrió el sábado 4 de octubre, cuando fueron aprehendidos un hombre y una mujer de 19 y 22 años, respectivamente, en el cantón El Guabo.
Ambos habrían participado en una serie de extorsiones dirigidas a comerciantes locales. Según el parte policial, los jóvenes se identificaban como miembros de una organización criminal y enviaban mensajes intimidantes advirtiendo que “no perdonarían” si la víctima se negaba a pagar la cantidad exigida.
ATENTADOS EXPLOSIVOS
Los atentados con explosivos también se han vuelto un patrón alarmante. La Policía Nacional ha registrado alrededor de 125 ataques de este tipo en lo que va de 2025, la mayoría directamente relacionados con casos de extorsión. En varios de estos hechos, las víctimas ya habían denunciado amenazas previas.
Uno de los episodios más graves fue el ataque a un local de venta de carnes ubicado en el centro de Machala. El establecimiento, administrado por una familia local, fue blanco de explosivos en tres ocasiones distintas a lo largo de un año, presuntamente por negarse a pagar las exigencias de los delincuentes. Los dueños sobrevivieron, pero decidieron cerrar definitivamente el negocio.
EXTORSIONES
En Ecuador, la extorsión se ha convertido en uno de los delitos más temidos y frecuentes de los últimos años. Este crimen no solo afecta a comerciantes y empresarios, sino también a ciudadanos comunes que reciben llamadas, mensajes o visitas intimidatorias con el mismo objetivo: obtener dinero bajo amenazas.