Alejandro Castro Jaén
Los continuos decretos de toque de queda o estados de excepción en nuestro país parece que se están convirtiendo en el “pan de cada día” de la política de seguridad del Gobierno del presidente Daniel Noboa, estas herramientas, que eran consideradas en gobiernos pasados como recursos de última instancia en momentos de crisis, en la actualidad forman parte de la cotidianidad de los ecuatorianos/as a medida que el gobierno decide restringir ciertos derechos para contener la violencia y la criminalidad. El martes pasado Noboa firmó un nuevo decreto con el que ordenó el toque de queda para nueve provincias desde las 11 de la noche hasta las 5 de la mañana del 3 al 18 de mayo. Las provincias afectadas son: Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Sucumbíos.
A eso se suman cuatro cantones: La Maná, Las Naves, Echeandía y La Troncal, estos son considerados por las autoridades como territorios de mayor concentración de delitos y presencia de grupos criminales, el toque de queda incluye restricciones a la libre movilidad y tránsito de personas, la suspensión del derecho a la inviolabilidad de domicilio para permitir a la fuerza pública la realización de allanamientos y la suspensión del derecho a la inviolabilidad de correspondencia que permitirá revisar correos o mensajes para neutralizar posibles amenazas. La estimación es que el 73 % de las empresas que tienen algún tipo de actividad nocturna reportan un 40 % de reducción de sus ventas y aquellos que tienen actividad solo en las noches algunas afectaciones llegan hasta el 70 % o el 80 % de sus ventas”, datos que suponen la valoración del toque de queda que no dan los resultados de reducir la inseguridad.
Los resultados tangibles del toque de queda radica en que el problema de la seguridad no se resuelve “de la noche a la mañana” y que mientras más medidas como ésta se sigan ordenando, el impacto económico será aún más fuerte pues ni siquiera se contemplan salvoconductos para la movilización de los sectores industriales durante este estado de cosas.