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Entre pañales y patrullajes: Historias de amor y lucha en vísperas del Día de la Madre


A pocas horas de conmemorarse el Día de la Madre en Ecuador, dos mujeres reflejan el verdadero significado de la maternidad desde realidades completamente distintas, pero unidas por el mismo sentimiento: el amor incondicional hacia sus hijos.

A pocas horas de conmemorarse el Día de la Madre en Ecuador, dos mujeres reflejan el verdadero significado de la maternidad desde realidades completamente distintas, pero unidas por el mismo sentimiento: el amor incondicional hacia sus hijos.

Mientras una sostiene en sus brazos a su bebé recién nacido y descubre por primera vez lo que significa ser mamá, otra combina desde hace años el uniforme policial con las responsabilidades de criar a cuatro hijos, enfrentar dificultades familiares y convertirse en el pilar de su hogar.

SIGNIFICADO DE SER MAMÁ

Aunque sus historias son distintas, Dayana y Catherine comparten el mismo sentimiento: el amor inmenso hacia sus hijos y la convicción de luchar cada día por ellos.

Una inicia el camino de la maternidad sosteniendo por primera vez a su bebé en brazos. La otra ya conoce las noches sin dormir, los sacrificios y las batallas silenciosas que implica criar a cuatro hijos mientras viste el uniforme policial.

En este Día de la Madre, ambas representan a miles de mujeres ecuatorianas que, desde diferentes realidades, entregan su vida, su tiempo y su corazón por sus hijos, convirtiéndose en ejemplo de fortaleza, sacrificio y amor incondicional.

‘Me trajo una bendición’: La emoción de una madre primeriza

Con la voz entrecortada por la emoción y aún recuperándose de una cesárea, Dayana Sarango vivirá este domingo su primer Día de la Madre junto a su pequeño hijo, Juan Franco, quien nació la noche del viernes a las 21:00.

Desde la cama del hospital Teofilo Dávila, la joven madre contó que jamás imaginó experimentar una emoción tan grande como la de tener a su bebé en brazos.

“Muy feliz de traerlo aquí al mundo. Sí, la cesárea fue un poco dolorosa, pero por traerlo a él vale todo. Es algo maravilloso para mí”, expresó mientras miraba con ternura al recién nacido.

Dayana confesó que nunca pensó convertirse en madre, pero aseguró que todo cambió desde el momento en que comenzó a sentir a su hijo crecer en su vientre.

“Cuando ya lo sentía dentro de mí, me sentía tan feliz. Le hablaba y pensaba cómo sería, cómo crecería. Ahora que ya lo tengo aquí conmigo me siento contentísima”, relató emocionada.

El pequeño llevará el nombre de Juan Franco. “Juan por mi papá, por el abuelo, y Franco porque siempre me gustó ese nombre”, comentó con una sonrisa.

Para ella, este nuevo comienzo significa asumir una enorme responsabilidad y luchar por el bienestar de su hijo. Asegura que trabajará y hará todo lo necesario para sacarlo adelante e inculcarle valores y educación. “Hay que enseñarles valores a los niños porque ahora muchos se dañan muy jovencitos. Hay que guiarlos bien”, manifestó.

En vísperas del Día de la Madre, Dayana también envió un mensaje a otras mujeres, especialmente a quienes serán madres por primera vez.

“No se rindan. Hay mamitas que piensan en abortar, pero tener un hijo es una bendición. Tal vez sea difícil criarlos, especialmente para las mamás solteras, pero hay que seguir adelante por ellos porque son nuestra alegría”, dijo.

Una policía, cuatro hijos y una vida dedicada al servicio y al hogar

A varios kilómetros del hospital, en el cantón El Guabo, otra madre vive la maternidad desde una realidad completamente distinta. Catherine Guadalupe Gusqui Herrera lleva 14 años sirviendo a la Policía Nacional y al mismo tiempo ha construido un hogar junto a sus cuatro hijos de 12, 9, 7 y 6 años de edad.

La uniformada reconoce que ser madre y policía no ha sido sencillo. Cada día debe dividirse entre el trabajo, el hogar y el tiempo con su familia.

“Cumplimos un doble rol: como madre y como policía. También somos esposas y amas de casa. No es fácil, pero tampoco imposible. Cuando las cosas se hacen con amor, todo sale mejor”, expresó.

Sin embargo, detrás de su fortaleza existe una historia de lucha silenciosa. Catherine contó que hace algunos años su esposo atravesó una complicada situación médica, obligándola a convertirse prácticamente en madre, padre y cabeza de hogar.

“No fue fácil, pero seguimos en la lucha. Gracias al apoyo de mi familia he podido salir adelante con mis hijos”, relató.

Pese a las largas jornadas laborales, asegura que el momento más especial del día es regresar a casa y recibir el abrazo de sus pequeños.

“Es algo gratificante llegar y ver cómo corren a abrazarme. Ellos sienten nuestra ausencia, pero tratamos siempre de hacerles saber que mamá y papá están presentes”, manifestó.

Para Catherine, la disciplina aprendida dentro de la institución policial también le ha servido para formar a sus hijos en valores y principios.

“Los buenos valores comienzan desde el hogar. Como policía también puedo enseñarles disciplina, respeto y buenos ejemplos para que ellos los reflejen en la escuela y en la sociedad”, indicó. La uniformada asegura que convertirse en madre ha sido el regalo más hermoso que Dios le ha dado.

“Ser madre es el amor más sincero y real del mundo. Tener hijos que nos aman, nos respetan y se preocupan por nosotros es algo que llevo en el corazón”, afirmó.