La Iglesia Católica del Ecuador está de luto tras el fallecimiento de monseñor Néstor Rafael Herrera Heredia, obispo emérito de Machala, quien dedicó gran parte de su vida al servicio pastoral y a la evangelización en el país.
La Iglesia Católica del Ecuador está de luto tras el fallecimiento de monseñor Néstor Rafael Herrera Heredia, obispo emérito de Machala, quien dedicó gran parte de su vida al servicio pastoral y a la evangelización en el país.
La noticia fue confirmada por la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, institución que expresó su profundo pesar por la partida de quien fuera una de las figuras más representativas de la Iglesia ecuatoriana.
Monseñor Herrera nació en Pujilí el 23 de octubre de 1933. Fue ordenado sacerdote en 1957 y desde entonces inició una extensa trayectoria religiosa marcada por el servicio, la formación y el acompañamiento espiritual.
Durante su ministerio sacerdotal se desempeñó como párroco, formador de seminaristas, rector del Seminario Mayor San José de Quito y vicario general de la Diócesis de Latacunga. Su labor y compromiso con la Iglesia lo llevaron a ser nombrado obispo de Machala en 1982 por Pope John Paul II.
Permaneció al frente de la Diócesis de Machala durante 28 años, tiempo en el que impulsó importantes procesos de fortalecimiento pastoral, promoviendo las vocaciones sacerdotales, la formación del clero, la catequesis y la acción evangelizadora en la provincia de El Oro.
Además de su trabajo en Machala, monseñor Herrera también tuvo una destacada participación a nivel nacional. Entre 2005 y 2008 presidió la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, dejando un legado de liderazgo, diálogo y servicio a la Iglesia del país.
Su partida ha generado conmoción entre fieles, sacerdotes y comunidades católicas, especialmente en Machala, ciudad donde dejó una profunda huella espiritual y pastoral.
La Conferencia Episcopal elevó oraciones por su eterno descanso y agradeció a Dios por su vida, destacando su testimonio de fe, humildad y entrega.
Con su fallecimiento, la Iglesia ecuatoriana despide a un pastor que dedicó más de seis décadas al servicio de Dios y de su pueblo.