HUAQUILLAS. El viaducto representa el motor económico de la región para los huaquillenses, funcionando como punto clave de entrada y salida del comercio. El emblemático Puente Internacional, construido en 1962 por Conack, ha resistido el tiempo y numerosas crecientes por más de seis décadas.Fotos de Carlos Gavilanes Calero
La vital infraestructura que conecta a las localidades fronterizas de Aguas Verdes (Perú) y Huaquillas (Ecuador) se encuentra bajo la lupa. El Puente Internacional, pilar de la integración binacional, se prepara para enfrentar las inclemencias de un eventual Fenómeno El Niño, despertando la preocupación y el llamado a la acción de especialistas y autoridades.
Esta estructura no es solo un paso fronterizo; es una de las principales arterias de la región, caracterizada por un intenso y constante tránsito comercial y peatonal que sostiene la economía de ambas localidades. Actualmente, la imagen del puente refleja el desgaste propio de su incesante uso, lo que enciende las alarmas ante la inminente amenaza climática.
EL FANTASMA DE
LAS INUNDACIONES DE 1997
El viaducto deberá resistir nuevamente las extremas condiciones meteorológicas que podría generar el Fenómeno El Niño.
En la población aún está vivo el recuerdo del devastador evento climático ocurrido entre 1997 y 1998, cuando las intensas y prolongadas lluvias desencadenaron graves inundaciones, arrasando y dañando severamente diversas infraestructuras clave en la zona fronteriza.
Ante este preocupante escenario, expertos y autoridades han sido enfáticos en señalar que no se puede dejar el futuro de esta vía a la suerte.
Por ello, han insistido en la urgente necesidad de ejecutar de inmediato labores de mantenimiento preventivo y correctivo en la obra. A esto se suma la exigencia de un monitoreo constante tanto del puente como de los niveles del río, además del desarrollo de planes de acción conjuntos para actuar con rapidez frente a cualquier eventualidad.
EL “PULMÓN
COMERCIAL”
DE LA FRONTERA
Con más de sesenta años de vigencia, moradores locales señalan que la estructura es el “pulmón comercial” de la frontera, pero advierten la necesidad de una repotenciación inmediata. La preocupación por la llegada de eventos climáticos y el estado de la infraestructura binacional empieza a tomar fuerza entre los habitantes de la región.
En una reciente entrevista, Palermo Rentería, un conocido morador nacido en el cantón Huaquillas, compartió su perspectiva y memorias sobre el emblemático viaducto. Construido en el año 1962 por la compañía Conack, el puente ha resistido el paso del tiempo y numerosas crecientes a lo largo de más de seis décadas. Rentería, quien hoy cuenta con 71 años de edad, recuerda con nitidez la época de su edificación:
“Yo me acuerdo que tenía 7 u 8 añitos en el 62 o 63 cuando se construyó... Puedo dar fe de ese puente, pero también necesita un pequeño mantenimiento, como una repotenciación”.
Para los huaquillenses, este viaducto representa el motor económico de la región. “Es entrada y salida del comercio, es el pulmón de Huaquillas”, enfatizó Rentería, haciendo hincapié en que la estructura debe ser preservada para que continúe soportando el flujo comercial y el transporte que sostiene a la comunidad local.
UN LLAMADO
DIRECTO A LAS
AUTORIDADES
La urgencia de revisar la estructura no es casual. Los moradores coinciden en que, históricamente, el puente ha estado bien construido, pero ante el advenimiento del fenómeno de El Niño, es crucial no bajar la guardia. Los residentes hacen un llamado directo a las autoridades de ambos países para que prevean y actúen con anticipación, recordando que los fenómenos naturales no se comportan de la misma manera todos los años.
“Es la vía de prevención, son fenómenos naturales”, concluyó Rentería, agradeciendo el espacio para alertar a las autoridades competentes y asegurar que el eje de Huaquillas siga operando de manera segura para beneficio de toda la ciudadanía.