Con la edad, el sistema inmunitario se debilita y los cuadros gripales pueden volverse más agresivos. Foto de Cortesía
Con la edad, el sistema inmunitario se debilita y los cuadros gripales pueden volverse más agresivos. La gripe en adultos mayores no solo provoca los clásicos síntomas de fiebre y malestar general, sino que también puede desencadenar complicaciones respiratorias y cardiovasculares graves. Por eso hay que saber identificar sus señales y aplicar medidas de prevención que protejan la salud y el bienestar de las personas mayores, especialmente en épocas de alta circulación viral.
¿Qué es la gripe y por qué
afecta más a los adultos mayores?
La gripe es una infección respiratoria causada por el virus de la influenza. Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, los mayores de 65 años presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones debido al envejecimiento del sistema inmunológico, la presencia de patologías previas o la toma de determinados fármacos.
Además, en este grupo los síntomas suelen ser más intensos y duraderos. Por eso, es importante no confundirla con un simple resfriado y actuar con rapidez.
Diferencias entre gripe y resfriado en adultos mayores
El resfriado en ancianos suele manifestarse de forma más leve, con congestión nasal, estornudos y molestias leves en la garganta. En cambio, la gripe aparece de forma súbita con fiebre alta, escalofríos, dolores musculares, debilidad intensa y tos seca persistente. Reconocer esta diferencia es clave para actuar a tiempo.
Síntomas de gripe
en adultos mayores
Los síntomas de gripe en las personas mayores pueden variar ligeramente respecto a los adultos más jóvenes. Aparte de fiebre, tos o malestar general, es habitual que aparezcan:
Cansancio extremo o confusión repentina
Dolores articulares o musculares más intensos
Dificultad para respirar o sensación de ahogo.