OPINIóN

Fiscalización, Parte I


Servio Moscoso

Noticia nacional causó la detención del Alcalde Darío Macas. Desde aquel día las redes sociales se empachan de comentarios, -en su mayoría aprobando la detención y el futuro procesal del burgomaestre-, motivados por la exclusiva condición de ciudadanos insatisfechos. Machala inclina su balanza social al ¨bien hecho¨, ¨por fin¨, ¨buena gestión¨ y alabando de manera coloquial el accionar de la Fiscalía, Ministerio del Interior y más.  

En mi caso particular, este es mi primer comentario público. Al Alcalde lo critiqué y demostré mi desacuerdo cuando se estaba en libertad, gozaba efectivamente del poder que confiere el cargo y permanecía rodeado de los infaltables adulones. Ahora me invade mi fe cristiana y me retumban las palabras de mi madre cuando en circunstancias de saludarla telefónicamente, al tocarle el tema simplemente me expreso ¨frente a estas situaciones solo hay que tener compasión y entender la situación de su familia¨. En esa línea me mantendré, pero también en la de observar a quienes se encuentran  en libertad pero presos de una solapada tolerancia.

Hace pocas semanas en la Asamblea Nacional se discutía si ésta tiene o no facultades para fiscalizar a los GOBIERNOS AUTÓNOMOS DESCENTRALIZADOS. Con mayoría de votos se decidió intervenir en un contrato del DISTRITO METROPOLITANO DE QUITO; sin embargo, esta actuación quedó en el terreno gramoso del simple show político. Desde el punto de vista jurídico, dicha resolución no concede competencias a la Asamblea.