OPINIóN

Cuando la libertad se convierte en privilegio


Durante la última década, la narrativa política y mediática en Ecuador y América Latina ha convertido la palabra libertad en un eslogan de enorme valor, casi sagrado

Durante la última década, la narrativa política y mediática en Ecuador y América Latina ha convertido la palabra libertad en un eslogan de enorme valor, casi sagrado. Gobernantes, intelectuales, académicos, analistas y comunicadores liberales, libertarios o vinculados con la extrema derecha sostienen que reducir el tamaño del Estado, disminuir la burocracia, ampliar el mercado y proteger la propiedad privada equivale a garantizar una sociedad libre. Mediante su influencia en los medios de comunicación hegemónicos, posicionan además la idea de que los problemas colectivos son responsabilidad exclusiva de cada individuo. Así, incluso quienes viven en condiciones de precariedad terminan aceptando un modelo que limita progresivamente sus propias oportunidades.

Esta visión confunde la libertad formal con la libertad efectiva, aunque ambas remiten a realidades distintas. La libertad formal es aquella que el ciudadano posee jurídicamente por medio de la Constitución y de las demás leyes. Comprende derechos como el acceso a la educación, al trabajo y a la salud; la posibilidad de elegir y ser elegido; la libertad de escoger empleo, emprender y desarrollar un proyecto de vida. Sin embargo, la libertad efectiva depende de que las personas cuenten con las condiciones materiales y sociales necesarias para ejercer realmente esos derechos.

Una parte considerable de la población carece de recursos para acceder a educación de calidad, servicios de salud, empleo digno, seguridad social, servicios básicos o crédito. Estas personas son formalmente libres, pero enfrentan graves obstáculos para hacer efectivos los derechos reconocidos por las leyes. En sociedades profundamente desiguales, la libertad termina convirtiéndose en un privilegio: mientras unos pocos disponen de múltiples alternativas para elegir, decidir y progresar, muchos otros deben escoger entre la precariedad y la subsistencia cotidiana.