La artritis no es una sola enfermedad. El término agrupa a más de 100 afecciones que pueden afectar las articulaciones y provocar dolor, inflamación y dificultades para moverse. Aunque suele asociarse con el envejecimiento, algunas formas pueden aparecer desde edades tempranas.
La artritis no es una sola enfermedad. El término agrupa a más de 100 afecciones que pueden afectar las articulaciones y provocar dolor, inflamación y dificultades para moverse. Aunque suele asociarse con el envejecimiento, algunas formas pueden aparecer desde edades tempranas.
Reconocer sus primeras señales puede facilitar una consulta médica oportuna y ayudar a determinar qué tipo de artritis está detrás de las molestias.
DOLOR, RIGIDEZ
E HINCHAZÓN
Las manifestaciones pueden variar según la enfermedad y la articulación afectada. Sin embargo, la mayoría de las formas de artritis comparte algunos síntomas.
Entre los más frecuentes están el dolor articular, la rigidez, la hinchazón, la sensibilidad al tacto, el enrojecimiento y la sensación de calor alrededor de la articulación. También puede disminuir el rango de movimiento y resultar más difícil realizar actividades cotidianas.
Las manos, rodillas, caderas, pies y otras articulaciones pueden verse afectadas. En las manos, por ejemplo, pueden aparecer dolor, inflamación, debilidad, pérdida de movilidad o incluso entumecimiento.
SEÑALES
El dolor y la rigidez de las rodillas son frecuentes en la osteoartritis, la forma más común de artritis. Esta enfermedad afecta el conjunto de la articulación y puede deteriorar el cartílago que facilita el movimiento entre los huesos.
Una persona puede sentir dificultad para caminar o subir escaleras, rigidez después de permanecer sentada o al levantarse por la mañana. También pueden aparecer chasquidos, sensación de roce, bloqueo o inestabilidad de la rodilla.
CÓMO COMIENZA EL DOLOR
La osteoartritis suele desarrollarse de forma gradual. El dolor puede aparecer durante o después del movimiento y la rigidez suele ser más evidente después de permanecer inactivo. Con el avance de la enfermedad puede reducirse el movimiento de la articulación y aparecer inflamación o cambios en su forma.
En cambio, la artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune. Puede provocar dolor, inflamación y rigidez durante seis semanas o más, con frecuencia en varias articulaciones y de forma simétrica, por ejemplo, en ambas manos o ambos pies.
La rigidez matutina puede durar 30 minutos o más y también pueden aparecer cansancio, fiebre y pérdida del apetito.
Existen además otros tipos, como la artritis psoriásica, la gota y la artritis infecciosa, por lo que no todos los dolores articulares tienen la misma causa ni requieren el mismo tratamiento.
¿CUÁNDO ES NECESARIO CONSULTAR AL MÉDICO?
Un dolor ocasional no necesariamente significa que una persona tenga artritis. Otras afecciones, como lesiones musculares, tendinitis o bursitis, pueden producir molestias similares. Por esta razón, el diagnóstico médico resulta fundamental.
Se recomienda buscar atención médica cuando el dolor y la rigidez aparecen de manera repentina sin una causa clara, cuando existe fiebre, enrojecimiento intenso o sensibilidad marcada, o cuando la inflamación y la limitación del movimiento persisten durante tres días o más.
También conviene consultar si estos episodios se repiten varias veces en un mismo mes.
Una atención especialmente rápida es necesaria ante posibles signos de artritis infecciosa, como fiebre, escalofríos, inflamación de una articulación y dolor intenso. Esta condición puede avanzar rápidamente y ocasionar daño permanente en la articulación.
DETECTAR LA ARTRISTIS A TIEMPO
La artritis puede afectar la movilidad y la calidad de vida, pero existen tratamientos para controlar sus síntomas. Según el tipo de enfermedad, el manejo puede incluir medicamentos, ejercicio, terapias de frío o calor, cremas tópicas y otras alternativas indicadas por profesionales de la salud.
Por ello, sentir dolor recurrente en una articulación no debería considerarse simplemente una consecuencia normal de la edad. Identificar las señales, consultar a un médico y conocer la causa de las molestias permite establecer un tratamiento adecuado y proteger la movilidad.