Una crisis epiléptica puede ocurrir en cualquier lugar y frente a cualquier persona.
Una crisis epiléptica puede ocurrir en cualquier lugar y frente a cualquier persona.
Aunque las convulsiones son una de sus manifestaciones más conocidas, no todas las crisis se presentan de la misma forma.
Saber cómo actuar, qué acciones evitar y cuándo solicitar ayuda médica permite reducir el riesgo de lesiones durante el episodio.
¿QUÉ OCURRE DURANTE UNA CRISIS?
La epilepsia es un trastorno neurológico relacionado con alteraciones de la actividad eléctrica del cerebro y puede producir crisis recurrentes.
Durante un episodio, la persona puede presentar pérdida de conciencia, rigidez muscular, movimientos involuntarios de brazos y piernas, mirada fija, ausencia de respuesta o confusión.
No todas las crisis incluyen convulsiones. Algunas personas permanecen con los ojos abiertos, pero pierden contacto con su entorno durante segundos o minutos. Otras pueden caminar, realizar movimientos repetitivos o mostrar desorientación.
¿QUÉ HACER?
El primer paso consiste en conservar la calma y controlar cuánto dura la crisis. Si la persona corre riesgo de caer, se debe ayudarla a llegar al suelo y retirar objetos duros, filosos o cercanos que puedan causarle golpes.
Se recomienda colocar una prenda doblada, almohada u otro objeto suave bajo su cabeza, retirar los lentes y aflojar prendas ajustadas alrededor del cuello.
Si está acostada y no responde, debe colocarse de lado, con la boca orientada hacia el suelo, para mantener libre la vía respiratoria.
La persona debe permanecer acompañada hasta recuperar su estado de alerta. También resulta útil registrar la duración del episodio y las características observadas, pues esos datos pueden servir para una valoración médica posterior.
ACCIONES QUE PUEDEN CAUSAR DAÑO
Uno de los mitos más extendidos consiste en colocar objetos o los dedos dentro de la boca para evitar que la persona “se trague la lengua”. Esto no debe hacerse. Una persona no puede tragarse la lengua durante una crisis y esa acción puede provocar lesiones en dientes, mandíbula o en quien presta ayuda.
Tampoco se debe sujetar el cuerpo para detener los movimientos, sacudir a la persona ni darle agua, alimentos o pastillas mientras no recupere por completo el estado de alerta. Estas prácticas aumentan el riesgo de lesiones o atragantamiento.
CRISIS CON DESORIENTACIÓN
Si la persona permanece de pie o camina sin rumbo, se debe alejarla de calles, escaleras, objetos cortantes, alturas u otros peligros, sin aplicar fuerza. El acompañamiento debe mantenerse hasta que recupere la orientación.
¿CUÁNDO LLAMAR AL EMERGENCIAS?
La atención de emergencia resulta necesaria si la crisis supera los cinco minutos, aparece otra crisis sin recuperación entre ambas, existe dificultad para respirar, la persona sufre una lesión, la crisis ocurre dentro del agua o se trata del primer episodio conocido. También se requiere ayuda ante una persona embarazada o cuando no recupera su estado habitual.
Si la crisis supera los cinco minutos o presenta alguna señal de alarma, se debe llamar de inmediato al ECU 911 para reportar la emergencia y coordinar la atención de los organismos de respuesta.
DESPUÉS DE LA CRISIS
Una vez que terminan las convulsiones, la persona puede presentar cansancio, confusión, dolor de cabeza o dificultad para recordar lo ocurrido. En ese momento se recomienda mantenerla en reposo, hablarle con calma y evitar que se levante hasta que recupere la orientación. Tampoco se debe ofrecer agua, alimentos o medicamentos hasta comprobar que puede tragar sin dificultad.