OPINIóN

Sobre las pruebas Pisa


Tuve la oportunidad, invitada por la directora del INEVAL, de participar en la entrega oficial de las pruebas PISA al Gobierno ecuatoriano

Tuve la oportunidad, invitada por la directora del INEVAL, de participar en la entrega oficial de las pruebas PISA al Gobierno ecuatoriano. He visto muchos comentarios al respecto, sobre todo relacionados con las bajas calificaciones obtenidas por los estudiantes ecuatorianos y latinoamericanos en lectura, matemáticas, ciencias y un nuevo módulo sobre aprendizaje en el mundo digital.

La evaluación se realiza a estudiantes de quince años y busca conocer cómo aplican los conocimientos adquiridos en sus instituciones educativas a situaciones reales de la vida diaria. Son pruebas estandarizadas a nivel global que también consideran el contexto en el que viven los estudiantes.

Con estos antecedentes, quiero reflexionar sobre los resultados. Por supuesto, no puedo decir que esté contenta con las notas obtenidas por nuestro país ni por Latinoamérica. También llama la atención que, a nivel mundial, la mayoría de los países evaluados registró un descenso en el desempeño de las capacidades lectoras. Se puede inferir que este bajo nivel puede, en parte, atribuirse al excesivo uso de dispositivos digitales e incluso a la disrupción que representa la Inteligencia Artificial.

Dicho esto, quiero destacar lo agradable que resultó contemplar el video con el que se inició la sesión, en el que intervino Andreas Schleicher, matemático y estadístico alemán, creador de las pruebas PISA y actual director de Educación de la OCDE. Su intervención comenzó con una felicitación a los maestros ecuatorianos, algo que podría parecer fuera de lugar ante las bajas calificaciones. Sin embargo, Schleicher destacó aspectos importantes del contexto educativo ecuatoriano.

Señaló que los estudiantes ecuatorianos son más creativos que la media de sus pares en América Latina y también más resilientes. Además, los jóvenes ecuatorianos se sienten respaldados por sus maestros más que la media de los estudiantes evaluados a nivel global.

Ahora comprendemos el porqué de la felicitación del director de Educación de la OCDE a los maestros ecuatorianos, lo que constituye un espaldarazo a su trabajo sacrificado y muchas veces incomprendido. Tenemos esperanza y confiamos en que, con las inversiones necesarias, la capacitación y la revalorización continua de los maestros, podremos conseguir mejores resultados.