Una nueva investigación en una formación rocosa con forma de barco, cerca del monte Ararat, en el este de Turquía, reunió casi 1.000 muestras de suelo y nuevos datos de radar que serán analizados para determinar qué hay bajo la superficie.
Una nueva investigación en una formación rocosa con forma de barco, cerca del monte Ararat, en el este de Turquía, reunió casi 1.000 muestras de suelo y nuevos datos de radar que serán analizados para determinar qué hay bajo la superficie.
El lugar, conocido como formación Durupinar, es investigado desde hace décadas por su particular forma y por quienes sostienen que podría estar relacionado con el relato bíblico del Arca de Noé. Sin embargo, hasta ahora no existe evidencia científica que confirme que se trate de una embarcación.
El proyecto de 2026 estuvo coordinado por Cenker Atila, profesor de la Universidad Cumhuriyet de Sivas, y contó con unos 20 investigadores y estudiantes de cinco países. El trabajo de campo comenzó a finales de junio e incluyó GPS, modelos digitales en dos y tres dimensiones, radar de penetración terrestre y extracción de muestras.
Radar y suelo bajo análisis
Los investigadores detectaron mediante radar algunas anomalías subterráneas con bordes relativamente regulares y posibles intersecciones en ángulo recto. El equipo plantea que podrían corresponder a estructuras o compartimentos, aunque todavía no se ha determinado si tienen un origen natural o artificial.
Otro resultado preliminar llamó la atención: las muestras tomadas en el interior de la formación presentaron alrededor de 40 % más carbono que las recogidas en el exterior. Los investigadores consideran que esto podría estar relacionado con material orgánico, incluso posibles restos de madera, pero el dato por sí solo no demuestra que haya una estructura de madera enterrada.
Durante la investigación también se reportó la recuperación de fragmentos de cerámica. Su antigüedad y procedencia todavía deben establecerse mediante análisis de laboratorio.
Los resultados llegarán en 2027
Las muestras de suelo y los testigos extraídos durante el trabajo de campo serán analizados durante los próximos meses. Los investigadores buscan determinar la composición del material encontrado y establecer si existen restos orgánicos que puedan ser estudiados y fechados.
La Universidad Cumhuriyet prevé completar el proyecto durante 2027 y publicar los primeros resultados de la investigación.