OPINIóN

Editorial: Virgen de la Merced


Este 24 de septiembre, Machala celebra a su patrona, la Virgen de la Merced.

Este 24 de septiembre, Machala celebra a su patrona, la Virgen de la Merced. Es una fecha que cada año reúne a miles de creyentes y que, esta vez, encuentra a una ciudad golpeada por una realidad que ya no puede ser ignorada: la violencia se ha metido en la vida cotidiana de los machaleños. Por eso, seguramente, entre las oraciones que se eleven durante esta celebración habrá una petición de paz. Los habitantes de Machala quieren volver a vivir tranquilos. Quieren salir de sus casas sin pensar que algo puede ocurrir en el camino, caminar por un parque, ir a un mercado, sentarse en una plaza o regresar del trabajo sin esa sensación de que en cualquier momento puede suceder algo.

La inseguridad también ha comenzado a cambiar la manera en que trabajamos. Para muchos emprendedores, atender una llamada ya genera dudas. Puede ser un cliente interesado en comprar, pero también puede tratarse de alguien que busca extorsionar.

Esa incertidumbre no debería formar parte de la vida de quienes todos los días se esfuerzan por llevar un ingreso a sus hogares. El Oro ha soportado demasiado. Los asesinatos, las amenazas, los ataques y las extorsiones han dejado una población cansada y preocupada. No podemos acostumbrarnos a vivir así.

En esta fecha religiosa, los católicos tienen la oportunidad de pedir a la Virgen de la Merced que interceda ante Dios por Machala y por toda la provincia. Que proteja a las familias, acompañe a quienes han perdido a un ser querido y dé fortaleza a quienes hoy viven bajo amenaza. Pero también habrá que pedir sabiduría para quienes tienen en sus manos la responsabilidad de enfrentar esta crisis.

La ciudadanía necesita respuestas, acciones concretas y resultados. La paz no llegará únicamente con buenos deseos; requiere decisiones firmes, trabajo coordinado y una sociedad dispuesta también a recuperar valores como la solidaridad, el respeto y la convivencia. Que la Virgen de la Merced cubra a Machala con su manto y acompañe a sus habitantes en estos momentos difíciles. Que esta celebración sirva para renovar la fe, pero también la esperanza de que algún día podamos recuperar algo que nunca debimos perder: el derecho a vivir sin miedo.