OPINIóN

Simulacro de sismo


Machala hizo una pausa este 24 de septiembre para participar en el simulacro de sismo convocado por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos

Machala hizo una pausa este 24 de septiembre para participar en el simulacro de sismo convocado por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos. En distintos sectores de la ciudad, instituciones públicas, establecimientos educativos y organismos de respuesta activaron los protocolos previstos para una eventual emergencia. La jornada permitió ver a estudiantes, funcionarios y ciudadanos evacuar sus lugares de trabajo y estudio para dirigirse hacia los puntos establecidos. Más allá del movimiento propio de estas actividades, el ejercicio también dejó una reflexión sobre la actitud que tenemos frente a una emergencia que, aunque esperamos que nunca ocurra, puede presentarse en cualquier momento. Y es que no todos asumieron el simulacro con la misma seriedad.

Mientras varias instituciones cumplieron con la evacuación y siguieron las indicaciones, hubo personas que continuaron con sus actividades cotidianas sin prestar mayor atención a la jornada. Esa indiferencia merece ser señalada, porque una emergencia real no dará la oportunidad de volver atrás y corregir una mala decisión. La secretaria de Gestión de Riesgos, Carolina Lozano, ha señalado que estos ejercicios buscan involucrar a la población y fortalecer su capacidad de respuesta. Los recientes terremotos registrados en Venezuela y Colombia son una muestra de que los movimientos telúricos pueden generar situaciones de emergencia en nuestra región y que Ecuador tampoco está al margen de ese riesgo. En Machala, además, estos simulacros permiten observar las condiciones de evacuación en escuelas, edificios públicos y otros espacios donde diariamente se concentra un elevado número de personas. También sirven para identificar problemas que deben ser corregidos por las instituciones antes de enfrentar una situación verdadera. La responsabilidad no corresponde únicamente a los organismos de emergencia. Las autoridades deben evaluar los resultados del ejercicio y atender las deficiencias encontradas, pero los ciudadanos también tienen que asumir estos espacios con responsabilidad. Una alarma no debe convertirse en motivo de burlas, indiferencia o simplemente en una pausa de la jornada laboral. El simulacro terminó y la ciudad volvió a su ritmo habitual. Lo importante ahora es que las lecciones de esta jornada no terminen con ella. Si algo dejó claro el ejercicio del 24 de septiembre es que, frente a una emergencia, la respuesta de cada persona puede ser tan importante como la acción de las instituciones.