En la ciudadela Leonor Aguilar llevan dos días sin agua potable, con bidones y agua de lluvia; familias tratan de abastecerse para sus quehaceres y asearse. Las viviendas ubicadas a un costado del canal tuvieron que alzar sus electrodomésticos y muebles por temor a que el agua ingrese a sus casas, la cual quedó al borde. Fotos de Jorge Sánchez
Ivette Coronel Ojeda
“Si llueve otra vez, nos quedamos bajo el agua”, ese es el temor de José Armijos, habitante de Los Vergeles y quien resume la angustia que viven las familias tanto de ese sector como las de la ciudadela Leonor Aguilar tras el desbordamiento del canal El Macho.
El agua anegó calles y patios e ingresó a algunas viviendas luego de las lluvias registradas entre la noche del lunes 19 y la madrugada del martes 20 de octubre.
Mientras unos habitantes levantaban sus pertenencias para evitar que el agua las destruyera, otros buscaban la forma de evacuar. La preocupación no era solo por los daños que ya había dejado la inundación, sino por la posibilidad de que nuevas precipitaciones elevaran el caudal y los dejaran sin un lugar seguro.
Manuel Macas, presidente de la ciudadela Leonor Aguilar, llevaba desde la madrugada del martes retirando con una varilla la maleza acumulada en el canal para facilitar el paso del agua.
Sus pies, arrugados por permanecer durante horas en el agua, daban cuenta de las horas que pasó en aquel lugar ayudando también a sus vecinos para que crucen y se dirijan hacia sus actividades.
“Todos los años desde que hemos vivido aquí en Leonor Aguilar hemos venido a sufrir las consecuencias, todos los años”, manifestó.
197 FAMILIAS EN RIESGO
Para Macas, la inundación no es un episodio aislado. Las 197 familias de la ciudadela, cuyos habitantes fueron reubicados en la zona de riesgo en 2015, según relató, enfrentan cada invierno la amenaza del canal.
Esta vez, el agua llegó hasta las puertas de las casas y obligó a los moradores a buscar posibles lugares de evacuación y a la preocupación por el avance del agua se sumó el riesgo eléctrico.
Macas denunció que la noche del lunes se produjo un incendio que afectó el techo y los medidores de una vivienda. Según indicó, los moradores intentaron comunicarse con la empresa eléctrica, pero no obtuvieron respuesta.
Snaider Estrada, morador, regresaba del trabajo con su mochila y sus zapatos en la mano, para que no se mojasen. El hombre vive con su esposa y su hijo, pero no sabía en qué condiciones iba a encontrar su vivienda, pues su familia la dejó en horas de la noche y fueron a la casa de su suegra.
Estrada aseguró que el problema se repite cada invierno y pidió la construcción de un nuevo puente como una posible solución para el sector.
LOS VERGELES
En el sector A de Los Vergeles, el agua también alteró la tranquilidad de sus habitantes. Elvira Ambuludí, quien lleva 25 años en el lugar, esperaba que el caudal baje para que el agua se retire de su patio, en el que tiene sus animales.
La mujer vive sola y aunque han llegado técnicos a señalar su vivienda debido a que está en una zona de riesgo, no contempla la reubicación como una salida sencilla. Su preocupación es encontrar un lugar al cual trasladarse si la inundación empeora.
“Yo no quiero, por ejemplo, que me reubiquen. ¿A dónde me voy a ir estas horas y quién me va a dar para alzar mi casita?”, cuestionó.
A pocos metros, José Armijos seguía con atención el nivel del canal. Aunque el agua todavía no había ingresado a su casa, estaba al borde y la posibilidad de otra noche lluviosa lo mantenía en alerta.
Por precaución, él y su familia ya habían levantado sus pertenencias para reducir las pérdidas ante una eventual inundación. “Si llueve, olvídese que nos quedamos bajo el agua”, dijo.
Armijos vive con su esposa, hijo, la esposa de este y otros familiares. En total, son ocho personas que podrían verse afectadas si el agua supera el nivel de las calles e ingresa a la vivienda.
El hombre aseguró que en otras ocasiones el caudal aumentó tras las lluvias, pero luego descendió cuando dejó de llover. Esta vez, la preocupación creció porque las precipitaciones se presentaron de forma consecutiva.
“Uno lo que tratará es de salvar cualquier cosita, porque ya está sin trabajo, nada que uno tiene y que se le lleve el agua a las cosas”, lamentó.
Criterios
Elvira Ambuludí: “Aquí en mi patio se ha metido el agua, El Macho se desbordó, siempre es así, aquí vivo ya 25 años. Yo no quiero por ejemplo que me reubiquen, ¿a dónde me voy a ir estas horas y quién me va dar para parar mi casita?”.
José Armijos: “Ayer, que fue lunes, llovió toda la noche y ahora si llueve en la noche olvídese que nos quedamos bajo el agua. Todavía no ingresa, pero mire cómo estamos al borde. Ya alzamos las cosas porque hay que estar prevenidos”.
Manuel Macas: “Todos los años desde que hemos vivido aquí en Leonor Aguilar hemos venido a sufrir las consecuencias porque siempre es lo mismo. Ahora con este invierno no podemos jugar, estamos corriendo el riesgo”.