Verónica Cabrera tuvo que abandonar la vivienda donde reside junto a su esposo y su nieta, después de que el agua ingresara al inmueble durante las inundaciones registradas en el norte de Machala
Verónica Cabrera tuvo que abandonar la vivienda donde reside junto a su esposo y su nieta, después de que el agua ingresara al inmueble durante las inundaciones registradas en el norte de Machala. Aunque logró poner a salvo parte de sus pertenencias, la creciente del canal El Macho la obligó a buscar refugio. En el Coliseo 3000 recibió un colchón, una sábana y alimentación, pero su principal preocupación es encontrar un lugar seguro donde vivir.
Como ella, integrantes de más de 70 familias encontraron alojamiento en el Coliseo 3000, habilitado por resolución del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Cantonal de Machala. Hasta este lunes 26 de octubre, el espacio acogía a más de 200 personas afectadas por las inundaciones, procedentes de Las Katias y otros sectores del norte de la ciudad. El establecimiento alcanzó su capacidad operativa ante la llegada de damnificados.
Las lluvias registradas desde el sábado 24 de octubre y el desbordamiento del canal El Macho provocaron el ingreso de agua a viviendas, con pérdidas de colchones, electrodomésticos, ropa y enseres domésticos. Las familias que abandonaron sus hogares enfrentan ahora la necesidad de recuperar sus pertenencias y contar con condiciones seguras para regresar.
FAMILIAS BUSCAN REFUGIO
Verónica Cabrera relató que el agua ingresó a su vivienda pese a que el terreno se encuentra a mayor altura que otros predios del sector. La noche del domingo decidió salir con su familia ante el incremento del nivel del agua.
La moradora explicó que su nieta tampoco pudo participar en las actividades escolares virtuales debido a la falta de conexión a internet.
Otro de los afectados es Alfonso Sánchez, habitante de Los Vergeles, quien abandonó su domicilio durante la mañana del lunes. El ciudadano relató que el agua ingresó a las viviendas cercanas al canal El Macho y perjudicó electrodomésticos, muebles y ropa.
Sánchez también denunció dificultades para ingresar al albergue. El ciudadano solicitó mayor atención para las familias que buscan refugio y para aquellas que permanecen en sectores inundados.
Por su parte, Renata Paz, otra de las moradoras afectadas, acudió al Coliseo 3000 para consultar sobre el registro de damnificados. Explicó que el agua superó el nivel de inundaciones anteriores y alcanzó electrodomésticos, colchones y otros artículos de su vivienda. Pese a los daños, expresó su intención de permanecer en su hogar para proteger las pertenencias que conserva.
ATENCIÓN MÉDICA Y ASISTENCIA
Durante una inspección al albergue, el gobernador de El Oro, Franco Romero, confirmó la coordinación entre el Ministerio de Salud Pública, Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), Gestión de Riesgos, Cruz Roja, Fuerzas Armadas y Policía Nacional para garantizar la atención de las familias.
La asistencia comprende alimentación diaria, entrega de vituallas, kits de aseo, atención médica y seguridad. En los exteriores del Coliseo 3000 también se instalaron clínicas móviles de la Red Municipal de Salud para atender a las personas que requieren evaluación médica.
Gabriela Jara, profesional de salud que participó en la jornada, informó que hasta el momento de la entrevista se atendió a cerca de 20 personas. Entre los casos asistidos constaron pacientes con hipertensión, mujeres embarazadas y niños que requerían controles médicos.
La profesional señaló que no se registraron heridos ni emergencias que necesitaran traslado durante ese periodo de atención. Además, explicó que las ambulancias prestarían servicio durante las 24 horas, mientras las clínicas móviles permanecerían operativas hasta el anochecer.
NUEVAS EVACUACIONES
El gobernador Franco Romero anunció el despliegue de personal militar y equipos de socorro hacia la vía y urbanización La Primavera, donde el agua alcanzó hasta un metro de altura en determinados puntos.
La intervención busca apoyar la evacuación de familias y el retiro de pertenencias de las viviendas afectadas. La medida forma parte de las acciones de respuesta ante las crecidas de los afluentes y las dificultades de acceso a los sectores inundados.
Durante el recorrido realizado por Diario CORREO, el acceso al interior del Coliseo 3000 permaneció restringido para la prensa por motivos de seguridad, según informó el personal encargado.
Para las familias alojadas en el Coliseo 3000, la emergencia representa una interrupción de sus actividades laborales, escolares y familiares. Mientras reciben asistencia humanitaria, esperan conocer las condiciones de sus viviendas y las alternativas disponibles para regresar a sus hogares.
Verónica Cabrera, damnificada:
“Salimos de nuestra casa porque el agua ingresó, aunque vivimos en un terreno alto. Aquí nos dieron colchón, sábana y desayuno, pero mi mayor preocupación es encontrar un lugar seguro donde vivir con mi familia”.
Alfonso Sánchez, damnificado:
“El agua ingresó a nuestras casas y mojó electrodomésticos, ropa y pertenencias. Hay familias que necesitan salir de los sectores inundados. Pedimos a las autoridades que nos ayuden y tengan consideración con quienes sufrimos esta emergencia”.
Renata Paz, damnificada:
“Esta inundación fue peor que las anteriores. El agua superó nuestras rodillas y afectó la cocina, los colchones y nuestras pertenencias. Queremos cuidar lo que tenemos, pero necesitamos ayuda para no volver a sufrir estas pérdidas”.
Gabriela Jara, profesional de la Red Municipal de Salud
“Estamos atendiendo a niños, mujeres embarazadas y personas con hipertensión. Hasta el momento recibimos cerca de veinte pacientes, sin registrar emergencias graves. Las ambulancias permanecerán disponibles las veinticuatro horas para atender cualquier necesidad médica”.