Con sus pertenencias sobre los hombros, muebles dañados y la angustia de no saber dónde pasar la noche, decenas de familias de los barrios del norte de Machala comenzaron a abandonar sus viviendas, donde el agua ha alcanzado hasta la cintura.
Con sus pertenencias sobre los hombros, muebles dañados y la angustia de no saber dónde pasar la noche, decenas de familias de los barrios del norte de Machala comenzaron a abandonar sus viviendas, donde el agua ha alcanzado hasta la cintura.
La emergencia llevó a moradores de La Primavera, en sus sectores 1, 2 y 3, a cerrar la vía de ingreso a la ciudadela y realizar un plantón y cerrar la vía La Primavera para exigir ayuda urgente.
Aseguran que el nivel del agua sigue aumentando y que, pese a sus pedidos, no han recibido soluciones que les permitan salir de esta situación.
La escena refleja la desesperación de quienes han visto cómo el agua invade dormitorios, baños y espacios donde antes estaban sus electrodomésticos y muebles.
Algunos habitantes sacan sus pertenencias en tinas, otros cargan lo que pueden y varios buscan un lugar donde refugiarse con sus familias.
La profundidad del agua también dificulta el ingreso de camiones para retirar los enseres, por lo que abandonar las casas se ha convertido en una tarea aún más complicada.
Los reclamos no se limitan a La Primavera. Habitantes de Victorio Rizzo, Las Gardenias, Urseza y Las Katias también reportan afectaciones y piden que se intervengan los puntos por donde, según sus denuncias, el agua debería evacuarse.
DÍAS SIN DORMIR
Jenniffer, moradora de La Primavera, sector 2, contó que la inundación le ha impedido desarrollar sus actividades cotidianas. Tiene niños que no han podido salir con normalidad para ir a la escuela y ella lleva dos días sin acudir a trabajar porque las condiciones de la zona no se lo permiten.
“Tenemos niños, tienen que ir a la escuela, no han podido salir”, relató. La mujer señaló que las familias pasan las noches pendientes del avance del agua y que la preocupación aumenta porque no saben hasta dónde llegará la inundación.
Jenniffer cuestionó la respuesta de las autoridades y aseguró que, tras una visita del gobernador, los habitantes continuaron esperando acciones concretas.
ROPA BAJO EL AGUA
En Victorio Rizzo y otros sectores cercanos, las pérdidas materiales también preocupan a las familias. Rodolfo Cabanilla contó que el agua continúa subiendo y que en su vivienda se han dañado un ropero, una refrigeradora, una cocina y otros enseres.
El morador explicó que las familias atraviesan dificultades para acceder a alimentos, agua y electricidad, mientras intentan rescatar lo poco que aún pueden salvar. La presencia de niños en medio de estas condiciones aumenta la preocupación de los habitantes.
Cristina Molinero describió una situación que calificó de inhumana. Aseguró que hay familias sin un lugar adecuado para dormir, con sus pertenencias mojadas y con dificultades para salir de sus casas.
La preocupación se extiende a las condiciones sanitarias. Según su testimonio, el agua ha ingresado a los baños y ha provocado situaciones que dificultan permanecer dentro de las viviendas. Por eso, insistió en que los moradores mantendrán la medida de protesta hasta recibir una respuesta.
UNA ADULTA MAYOR
Entre los testimonios más preocupantes está el de una ciudadana que prefirió no revelar su identidad. La mujer contó que su madre tiene una discapacidad y necesita someterse periódicamente a diálisis, pero la inundación le impidió salir de casa el día en que tenía programado el procedimiento.
Su preocupación no se limita a su familia. Aseguró que en los barrios afectados viven otras personas que necesitan tratamientos médicos y adultos mayores que no pueden movilizarse sin ayuda.
La moradora pidió que las autoridades prioricen la evacuación de quienes enfrentan mayores riesgos y que intervengan los puntos donde, según los habitantes, el agua está represada.
ABANDONAR LA CASA
Juan Morocho es otro de los habitantes que tuvo que salir de su vivienda. Contó que el agua llegó hasta la cintura dentro de su casa y que, ante el aumento del nivel, su familia decidió buscar un departamento para refugiarse.
“No nos queda más opción”, expresó mientras describía cómo otras familias de su sector también comenzaban a salir con sus pertenencias.
El traslado, sin embargo, no es sencillo. Los camiones tienen dificultades para ingresar por las calles inundadas y los habitantes deben cargar sus enseres por zonas donde no siempre se distingue el suelo. Durante el recorrido se observó a personas avanzando con cuidado para evitar caer en los canales cubiertos por el agua.
Marco Mora, residente de La Primavera, afirmó que lleva alrededor de 20 años viviendo en la zona y que no había presenciado una inundación de esta magnitud.
RECLAMAN ATENCIÓN
Osvaldo Guamán Romero, otro de los moradores que participó en el plantón, sostuvo que la emergencia afecta a numerosos sectores del norte de Machala y que hay personas enfermas y adultos mayores que necesitan ser evacuados.
El cierre de la vía La Primavera se concentró en el ingreso a la ciudadela, donde los moradores impidieron el paso vehicular como medida de presión. En el sector también se observó personal de Movilidad Machala restringiendo el acceso a la altura del monumento al Aguador.
Moradora de la Primavera:
“Mi madre tiene una discapacidad y necesita diálisis. Hoy le tocaba recibir su tratamiento, pero no pudimos salir de la casa por la inundación. Mi madre no es la única; hay otros pacientes que necesitan diálisis y adultos mayores que también están en estos barrios. Llevo 21 años viviendo aquí y nunca habíamos tenido un inconveniente”.
Rodolfo Cabanilla, morador:
“Estamos inundados. Hay niños, no tenemos comida, estamos sin luz y tampoco tenemos agua. El nivel sigue subiendo y nuestras pertenencias se están dañando. En mi casa se me han dañado el ropero, la refrigeradora, la cocina y muchas otras cosas. La gente está abandonando sus viviendas porque no tenemos ayuda”.
Juan Morocho, morador:
“Dentro de mi casa ya llega hasta la cintura y no nos queda más opción que salir. Toda mi familia tuvo que abandonar la vivienda porque ya no podemos permanecer ahí. Hemos tenido que buscar un departamento para refugiarnos de emergencia. Lo más difícil es sacar las cosas. Los camiones no quieren ingresar”.
Marco Mora,
morador de La Primavera:
“La gente ya no puede más. Hemos perdido refrigeradoras y otros electrodomésticos porque no hubo tiempo de sacar las cosas antes de que el agua entrara. Ahora estamos abandonando las casas y tratando de salvar la ropa y lo poco que todavía sirve. Yo llevo 20 años viviendo aquí y nunca había visto una inundación así”.
Cristina Molinero,
moradora de Victorio Rizzo:
“Necesitamos una solución. Estamos inundados, nuestros hijos están enfermos y no tenemos dónde dormir. Estamos todos mojados, nuestras cosas están dañadas y no podemos salir de nuestras casas. Los niños tienen dolores en las amígdalas. No tenemos agua ni comida y llevamos dos noches sin dormir bien”.